domingo, 3 de enero de 2010

enero

Desde que empezó el mes de enero -y el año 2010- he salido muy poco de mi casa. Ayer, para ser precisos, que fui en chinga al mercado de Jamaica, a comprar comida y al blockbuster. En total no fue más de una hora. Tres largos días encerrada en mi casa. Estoy empezando a convencerme de que no me gusta el festejo de año nuevo. No se por que razón. A lo mejor es la edad, o la conciencia de la edad.

Este festejo de año nuevo fue muy raro. La parte chingona fue que festejé con siemprevuelven. Lo demás raro, muy raro. La suma de llamadas inesperadas más mensajes ilegibles más mucho vino espumoso más algo de vodka sólo va a resultar en sentimientos encontrados... Y confusión. Malditas ganas incontrolables de pegarle unos besotes. Temo darme cuenta de que por eso estoy encerrada en mi casa desde hace tres días atragantándome de comida. Estoy deprimida. Lo peor es que mañana voy a seguir deprimida y no voy a tener nada que ponerme porque nada me va a entrar.

Hace una hora que se fue la luz y me cagó la madre porque estaba a punto de terminar el famoso chal negro que le estoy tejiendo a mi mamá. Hace como tres meses se me metió en la cabeza que quería aprender a tejer con gancho y ahí voy, de terca autodidacta. El gancho es fácil hasta eso y decidí empezar con un chalecito vil e insipido. Todo bien hasta que por la segunda madeja de estambre me di cuenta de que me estaba comiendo los puntos y estaba todo chueco. Lo deshice. Volvi a empezar. Tres semanas después, cuando ya llevaba tres madejas de estambre e iba a empezar con la cuarta me di cuenta de que seguía chueco y que, además, no me iba a alcanzar el estambre. Lo deshice y fui a comprar más estambre. No encontré el mismos estambre que estaba usando, me valió. Llegó mi secretaría, vio lo que estaba tejiendo y me dijo "te voy a enseñar un punto más padre", no me importó que por fin no estuviera tejiendo chueco, lo deshice de nuevo. A la mitad de la segunda madeja me di por vencida, estaba otra vez tejiendo chueco y no me estaba gustando el punto nuevo. Lo deshice, por quinta o sexta vez. Volví a empezar, llegó la chava que ayuda a la vecina con una revista de tejido fácil, se la enseñó a mi mamá, quien obvio no teje un carajo, y mi mamá dijo: este está muy padre, asi que lo deshice otra puta vez para embarcarme en un tejido complicadísimo que implicaba seguir un patrón. Quien bautizó a la revista como "tejido fácil" estaba loco. Los patrones parecen el mapa para encontrar el santo grial o la cura del cáncer. Que bueno que Dan Brown no se los ha topado o escribiría El Código Macizo-Cadena. Es una mamada. Pero como yo soy una aferrada, me enterqué con descifrar el patrón y por fin logré tejer el metro con setenta centímetros que mide el chal. Y todo era felicidad hasta que se fue la luz y me quedé a la mitad del final del chal y de Casino. Ok, he visto Casino varias veces pero no me acuerdo nunca del final.

Y ya no tengo nada de sueño.

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