viernes, 30 de abril de 2010

domingo 18

El 18 de abril es un día que por el que transito a empujones, desde hace 16 años. Creo que mi papá estaría orgulloso de mi. El despertador sonó 4 veces y a las 5:30 por fin logré abrir los ojos, un poco a madrazos. Eso de dormir dos horas no está chido. Me bañé en chinga, me vestí como pude. Iba tardísimo. El taxista es un igualadazo, y si lo digo no es porque los taxistas tengan que guardarme cierto respeto. No. Lo digo porque voy al aeropuerto, la tarifa es de 170 pesos y el señor se encabrona porque le voy a pagar con un billete de 200. No entiendo, si desde el principio sabía que iba al aeropuerto y que es poco probable que pague con el dinero exacto, porque externa su enojo. Suena el teléfono y es mi jefe. El taxista se mueve lento. "Es mi jefe" le digo, como con ganas de que así se apure. "Ah, pues porque no le pides que te de cambio para que me pagues" (wtf!?!!?) Si quiere le digo también que pase al Starbucks y nos compre un café, total, solamente es mi jefe. Jetas. Escarbé en mi bolsa y encontré el puto cambio. Oh sorpresa cuando llego y mi jefe no está "es que se le olvidó el pasaporte y se regresó a su casa", me dice alguien. Parece chiste. Me documento, intentamos apalabrarnos a la supervisora de la sala de Aeroméxico para que nos de el pase de abordar del jefe sin el pasaporte, digo, para eso trabajamos donde trabajamos. La señorita del mostrador nos manda a volar. 7 de la mañana y el jefe sigue sin encontrar su pasaporte. Me meto al Wings y pido los peores hot cakes de la ciudad de México, medio me los como. Llega mi jefe, todos corremos, obvio ni pensar en pasar por el duty free. La sala de espera está llena de señoras en la onda Desperate Housewive hablando a todo volumen, presiento que se van a subir en mi avión y que van a Miami al mismo "ji ji ji jo jo jo" al que fue la mamá de la pobre niña Paulette. Entro al avión. El 50% son viejitos gritones -pero muy gritones- el otro 45% son señoras/gueyes fresas que creen que por sentarse en la primera fila de la clase turista también están en primera clase.

Putamadremetocósentarmeenelasientodeenmedio.

De un lado tengo a una viejita. Del otro a una de las ñoras del ji ji ji jo jo jo. No me voy a poder dormir. La señora, al parecer, viene con una amiga. La viejita viene con su esposo, que está del otro lado del pasillo. La amiga también pero las separa toda la fila "Maiteee, Maiteee, osea, no te duermas Maiteeee, Maiteee, tu crees que en el cruceroooo nos toque buen clima, ay, osea Nenaaaaa no entiendooo porque no nos sentarooon juuuntaaas". Así, de un lado al otro. Y yo con mis ojitos cerrados intentando dormirme un ratito. "Neeeenaaaa, ¿ya viste el hoteeeel que viene en la revistaaaa???" Después, en la fila de adelante Toño Mauri haciendo "negocios" con su compañero de asiento... si, licenciado, es que tenemos varios negocios en Miami, ya sabe, por Biscayne y por Avntura porque Lincoln Road ya no es el de antes. A ese Toño Mauri me lo topo hasta en la sopa, la última vez que lo vi fue en un Angus (no me pregunten que hacía yo en un Angus) con una amable mesera sentada en las piernas. Quien lo viera ahora hablando como empresario. Todos hablan. Todos tienen algo que decir. Me quiero dormir. Señoraaaaa, y usted ¿a qué va a Miami?? Ay mija voy a tomar un crucero a Europa, ¿y tu? Ay señoraaaa, yo también voy a tomaaar un crucero pero por el Caribeeee, es un barcoooo spaaa que diceeen que es lo máaaximo, verdad Maiteeee??? Y Maite contesta desde lejos. ¿Y tu? ¿A qué crucero vas mi reina???? No, yo no voy a un crucero, voy a Haití.

¿A HAITÍ?????? ¿ESTÁS LOCA?????? No. Voy a trabajar.

Corte a: no me pude dormir ni cinco minutos.

Y así. Curiosamente, todo el avión platicaba entre si y todas las pláticas tenían un crucero o un departamento recién comprado involucrado. Al parecer, los únicos locos que no íbamos ni a amueblar nuestra casa ni a recorrer el Mediterraneo éramos nosotros.

Llegué a Miami. La escala fue de terror. No están ustedes para saberlo pero el guey que se encarga de los temas administrativos en la oficina es el clásico burócrata al que todo le parece verdaderamente complicado (oye Trueba, necesito un uniforme, uuuuy nooooombre, nunca te van a dar el uniforme, pero pídelo, igual y te lo dan, y si te lo dan se van a tardar una eternidad en entregártelo. Yo solita conseguí el uniforme completo en una hora) y se le hizo una gran idea comprar nuestros boletos en vuelos con una hora de diferencia en los que, además, teníamos que bajar las maletas y volverlas a documentar. Con todo y que los amables señores del DHS nos estaban esperando en la entrada del avión para evitarnos la interminable fila de migración, tuve que correr con mi backpack por todo el aeropuerto y rogarle al de American que me diera chance de meter mi mochila al avión. Y luego a pasar el filtro ese de los zapatos. No entiendo a las chicas piensan que está chido ponerse unas sandalias de esas con un millón de tiras para subirse en un avión, es una groseria para aquellos que -como yo- traemos siempre prisa porque siempre nos está dejando el avión. Y llegan al filtro. Y se desabrochan cada una de las tiras. Y pasan por el filtro. Y les suena la alarma. Miss, once again and please take off your earrings and bracelets... pero como quieres tu que yo me quite los aretes. Gritos cubanos. Y yo con mis tenis en la mano, viendo como me van a cerrar la puerta del 767 en la cara. Logramos pasar. Logramos llegar con tiempo a la sala. Logré tener tiempo para hacer pipi. Oh sorpresa cuando salgo del baño y me doy cuenta de que no traigo sleeping. Regreso al baño. Nada. Busco a uno de mis compañeritos. Nada. Voy a dormir en el piso y no traigo sleeping. Recorre ocho salas de espera en dos minutos con la peor condición física de la historia. Ahí estaba mi pobre sleeping abandonado en la mesa del filtro. Pinches aeropuertos gringos, te hacen quitarte los zapatos para que no vayas a meter un cuchillo y matar al piloto pero ni se inmutan de que haya un sleeping bag abandonado por 15 minutos. A correr de regreso. Me choca correr y siempre tengo que correr en los aeropuertos.

Cuando nos subimos al avión fue cuando nos dimos cuenta de que íbamos a un lugar muy especial. A diferencia del vuelo de Miami, este avión en vez de estar lleno de señoras que no saben en que gastarse su dinero estaba lleno de voluntarios. A kilómetros de distancia se les nota: religiosas, doctores, sacerdotes, militares, ingenieros. Pequeña sucursal de la ONU en donde todos hablamos diferentes idiomas. El puto avión se movió sin parar y yo aterrada. En el asiento de adelante venía una mexicana, cirujana plástica de una fundación gringa, con sede en Dallas. Me contó que era su sexto viaje a Puerto Príncipe y que su primer viaje fue dos días después del terremoto. Que su especialidad es la cirugía reconstructiva pero que durante esa semana se la pasó amputando miembros y haciéndola de todólogo, operando en las peores condiciones imaginables. Me dice que las cosas han mejorado en Puerto Príncipe. Que ya se consigue gasolina, que ya no huele tanto a muerto y que la gente ya está más acomodada en los campamentos. Que si uno va a Petionville puede comer en un restaurante caro y que ya no hay tantos militares en la calle. Que por lo menos ya pudieron rentar una casa pero que el gobierno y los dueños del hospital le empezaron a cobrar a los pacientes por entrar y que se tuvieron que mudar a un hospital en el que no le cobran a los pacientes y pueden seguir con el trabajo voluntario. Que ya no hay tanto polvo.

Llegamos a Puerto Príncipe. El tobogán para bajar del avión hace que uno crea que está en un aeropuerto cualquiera. Unas cuantas grietas y uno que otro avión militar de los Estados Unidos. Todavía cuando llegas a Migración crees que estás en el aeropuerto de un lugar caluroso un poco desordenado, una gran bodega y cinco soldados de la Guardia Civil Española amontonando maletas en el piso. Hasta carritos hay. Nos recibe el cónsul mexicano. Mientras caminamos a las puertas nos dice "ahorita que salgamos NO hablen con nadie, NO le hagan caso a nadie y NO dejen que nadie agarre sus mochilas, se suben directo a la camioneta azul con el letrero de SRE". Ay, que exagerado. Se abren las puertas e inmediatamente te das cuenta de que algo está mal y que no es una exageración. La gente te jala la mochila.

En Puerto Príncipe todo es polvo. Polvo y escombros con un olor muy pesado y extraño. Huele a muerte. El cónsul nos llevó a ver el lugar que escogió el gobierno haitiano para el operativo del día siguiente, el campo marte, dijo. El campo marte, por supuesto, es en la entrada de un cine a medio derrumbe. El cine Triomphe. Conforme íba avanzando la camioneta, aumentaba la gente viviendo en las calles y el polvo. Uno creería que la definición "tierra de nadie" sólo existe en las películas o en los libros. Mentira: existe Puerto Príncipe. No hay semáforos. No hay sentido en las calles. No hay banquetas. No hay instituciones. No hay casas. No hay tiendas. No (casi) no hay policía. No hay alumbrado público. No hay sociedad civil. Sólo hay ruinas, escombros, techos azules de tiendas de campaña y gente en la calle. La calle lo mismo es baño que comedor que centro comercial que cancha de fútbol que dormitorio comunal. Y se respira un ambiente de violencia mezclado con desesperación. Los ojos se te llenan de polvo, luego se te llenan de lágrimas los ojos y terminas llorando lágrimas enlodadas.

Me trate de imaginar el lugar más pobre al que he ido. El más necesitado. Sigue siendo un buen lugar comparado con lo que esta gente tiene que vivir.

No tengo palabras para describir lo que estuve viendo.

Me cuesta trabajo entender que, después de una tragedia de ese tamaño, los haitianos le vendan la ayuda humanitaria a los mismos haitianos. Me cuesta trabajo entenderlo, pero, cuando el hambre es la prioridad, la solidaridad pasa a un segundo plano. Es increíble que exista tanta injusticia social y hasta natural: no conforme con ser el país más pobre del mundo, llega un terremoto que destruye el 80% de la ciudad.

En el medio de todo este caos, me encuentro con una cancha de fútbol en donde se juegan cuatro partidos simultáneos. Se detiene la camioneta y, mientras de un lado alguien le pega al coche porque el cónsul se niega a darle dinero, del otro lado alguien más festeja y se abraza con el resto de su equipo como si se tratase del gol con el que se gana el Mundial.

Bendito fútbol.

Llegué al puerto como a las 5 de la tarde y ya era de noche. El buque Usumacinta es otra cosa. Nos sirvieron de comer en la cámara de capitanes. Nos instalaron en nuestros camarotes. Nos dieron un tour por el barco. Pero estoy tan en shock por todo lo que acabo de ver que ni siquiera me di cuenta de que me dieron de comer. No puedo pensar en otra cosa más que en la cantidad de escombros y los niños durmiendo en plena calle. Los ojos de la gente llenos de rabia.

El mundo lleno de contradicciones que suenan a injusticia: en la mañana gueyes quejándose porque entregaron tarde la sala de su departamento en Miami y en la tarde gueyes rogándote que les des un dólar para comprar algo de comer. Que impotencia y que coraje.

Me gustaría poder escribir con más exactitud todo lo que he visto pero siento que cualquier cosa que escriba va a leerse horrible. Y eso no es lo que quiero transmitir.

Es la 1 de la mañana y en 4 horas tengo que estar bañada y vestida para ir a recoger a los haitianos que llevaremos a México. No me puedo dormir.

jueves, 29 de abril de 2010

viernes 16 y sábado 17

Viernes 16: Me desperté a las 7 am, tuve tanto trabajo que no pude ni comer. Eran las 9 de la noche y yo seguía poniéndole sellos a las contraseñas de los haitianos. Por supuesto que no he ni empezado a empacar. Como tenía una cena con mis primos, salí corriendo con todo y el sello institucional. No puse nada de atención en la cena, sólo estaba pensando en lo que me esperaba en Haití. Me tocó meter el pastel azteca al horno y lo saqué antes de tiempo. Me tomé un whisky y me empecé a marear. Regresé al mundo cuando me bajaron el Whatsapp y vi que B estaba en mis contactos. Por supuesto que ni siquiera lo saludé, soy una ranchera. Me choca que B se haya enojado conmigo. B es un guapo. Me dormí hasta las 3:30. Odio la copiadora de mi oficina.

Sabado 17: Mis intenciones de de despertarme tarde fueron interrumpidas brutalmente a las 8:15 de la mañana por culpa de un puto valet parking que se colgó del timbre para que bajáramos a mover un coche. Juro que un día voy a enloquecer y voy a matar a cubetazos a todos los dueños de las calles en la Condesa. Fue un día de locos. Me pasé toda la mañana buscando unos pantalones azules en el centro, es dificilísimo encontrar unos y de mi talla. Me probé como 16 sin éxito. Obvio que me la pelé con la boda de la cuñada de Gaby, ni en mis sueños me iba a dar tiempo de llegar hasta Quinta Rubelinas, regresar y entregar todo el trámite de Acreditación de Requisitos para obtener una Calidad y Característica Migratoria, hasta el nombre es largo, oish. Fui al Costco. Fui al super. Fui otra vez al Costco. 4 de la tarde y yo sigo sin pantalones azules y sin empezar con la cantidad infernal de trabajo que tengo que dejar listo. Llegué a un Martí y milagrosamente conseguí unos pantalones que me quedaron y que no son de lana. Empaqué, se fue la luz a la mitad y no veía nada, me puse a llorar de nervios. Empecé a trabajar a las 10 de la noche. No se enrollar sleeping bags y la mitad de los cierres del backpack estan rotos. Al final me llevé los converse negros que me regaló ya saben quien la navidad pasada, también me llevé los reebok y aborté las botas. Si llueve me mojaré los pies, ni pedo. Voy cargando con siete madejas de estambre, dos cajas de las barritas esas stila por si me muero de hambre, unas sabanas y una almohada. Llevo 5 libros. Soy una exagerada. Son las 3:15 de la mañana y apenas me voy a dormir. Estoy nerviosa.

sábado, 24 de abril de 2010

fondeo

Dícese de cuando una embarcación tira el ancla en una zona determinada -la zona de fondeo- cercana a un puerto, generalmente a unas 10 millas naúticas. Los motivos por los cuales una embarcación se fondea son diversos: saturación en los muelles, retraso en la programación del puerto, cierre de la navegación, mal clima o simples instrucciones. El comandante ordena fondeo y el barco se detiene tan de repente que es inevitable marearse, sobre todo después de que llevas cinco días navegando casi a 15 nudos.

La navegación como metáfora de vida: uno viene en chinga y de repente, por una razón u otra, se detiene. Cuando te detienes te mareas tanto que te quieres tirar a la cubierta a llorar pero no lo haces, te agarras del barandal, te pega la brisa en la cara y, después de unos minutos -u horas- tu cuerpo se acostumbra y regresa la calma. Te fondeas en espera de instrucciones para continuar.

Los marinos no tienen prisa alguna. Es real que en el mar el tiempo transcurre de manera distinta. Los marinos le tienen miedo a muy pocas cosas. Son admirables. Viene el norte y ellos como si nada, preparándose para recibir a el caos. Son como una gran familia.

Asi llevamos día y medio: fondeados en medio de la nada.

Tengo muchas cosas que escribir. Demasiadas. Pero todo ha sido tan nuevo, tan diferente y tan fuerte que no me quedó de otra más que vivirlo al máximo y dejar las reseñas para después. Como dice mi comandante: "hay que vivir todo Guera, todo, todo, porque al ratito uuy, ya te moriste y ahí anduviste, en la pendeja". Metí mi blackberry en el fondo del backpack y lo acabo de recuperar. Estoy pensando seriamente de deshacerme de él por una temporada.

Anticipo algo: pocas veces mi felicidad -y mi satisfacción- había sido tan pura y legítima como lo es en este preciso instante.

Ya va a comenzar mi clase de estrellas. Regreso. Pronto.

jueves, 15 de abril de 2010

T-2

Hace rato me dejaron un comentario que dice que hablo de Haití como si me fuera de vacaciones y ojalá no me fuera a decepcionar con tanto muertito en la calle. Dicho comentario me hizo pensar en que no he explicado bien, bien de que se trata este viaje a Haití.

Después me llegó por mail una nota del Reforma en la que el director de una ONG llamada Sin Fronteras se queja amargamente de los escasos esfuerzos del H. Gobierno Federal para ayudar a los haitianos y recibirlos en este país, entre otras cosas. Dicha nota me hizo pensar en la irresponsabilidad de algunos medios mexicanos porque hubiera sido bueno que confirmaran las cifras antes de echarnos tierra.

¿Que a qué voy a Haití?

Hace como un mes, cuando andaba en los trámites de la visa, mi jefe me dijo medio en broma que me apurara con la visa porque me iba a mandar a Haití. Creo que no se esperaba que mi respuesta fuera "¿Me vas a mandar a Haití???? QUÉ EMOCIÓN". Y en esas he estado desde entonces, trabajando a marchas forzadas.

Por supuesto que no pienso que me voy a ir de vacaciones. El nombre correcto de lo que voy a hacer sería "Evacuación de haitianos por razones humanitarias".

La primera vez que conté en este espacio de mi viaje a Haití, dije que estaba muy emocionada por miles de razones. Para evitar confusiones, enumeraré algunas: lo que me da emoción es poder presenciar con mis propios ojos una tragedia de tal magnitud y poderlo describir con mis palabras. Me da emoción formar parte de una delegación cuyo único objetivo es concretar la oportunidad que tienen 360 personas de mejorar su calidad de vida, de comenzar de nuevo en un país distinto, de complementar con su cultura a la nuestra. Me da emoción poder ayudar a quien lo necesita. Me da emoción, mucha, poder representar a mi país.

Por supuesto que estoy conciente de que me espera algo horrible. Estoy conciente de que no es un viaje de placer. Pero estoy segura de que esas cosas me harán valorar mi realidad y dimensionar mi vida desde otra perspectiva. De paso -como dijo Iñaki- podré poner en números negros mi saldo con la policía del karma.

El martes me probé otra vez el uniforme que me voy a llevar. Los pantalones azulez son es-pan-to-sos, la tela es dura, quema, el corte menos favorecedor de la historia de los cortes; los otros pantalones cargo hacen que parezca como un globo de cantoya mal fabricado. No tengo zapatos adecuados para llevarme, voy a terminar yendo con mis converse y me van a doler los pies todas las noches. Pero cuando me puse la camisa y vi que en la manga traía la bandera de México se me puso la piel chinita. No lo puedo evitar.

Espero, de verdad, poder documentar todos y cada uno de los días que dura mi comisión. Poder contarles como está el pedo allá, como es que la gente sobrevive, si el piso de la Embajada está tan duro como soñé anoche o si la comida que sirven en las oficinas de la ONU está buena, ya saben, las pendejadas de las que suelo escribir. Espero poder contarles en tiempo real cómo es la vida en un buque de guerra lleno de marinos. Espero poder contarles -aunque sea a mi regreso- la cara que pondrán los niños haitianos cuando se reunan con sus padres.

También espero no vomitar toda la cubierta del Usumacinta.

Insisto, estoy nerviosa.

empate

Me chocan los empates. Me chocan más los empates cuando tengo miles de apuestas esperando un gol, en este caso de Pumas.

El América- Pumas terminó en aburrido empate. Poter me invitó al Azteca. Llegué tardísimo y, mientras estaba estacionada en División del Norte, me acordé de lo mucho que odio ese cruce de Tlalpan y División y absolutamente todo lo que esta su alrededor, más o menos hasta el Anahuacalli, a excepción de los tacos que se ponen en Caliz (a los tacos y a su salsa roja los amo de amor). Tenía muchos años sin ver a Poter. Es sorprendente lo chingón que platicamos cuando nos vemos. Valió la pena la excursión al sur con tal de verlo a él y al Poyo, uno de mis escritores favoritos.

Fue una experiencia curiosa: nueve gueyes en el estadio y yo, dos pumas y el resto amierdicanista. Hubo un momento en el que me sentí medio intimidada, sobre todo cuando llegué. Más de uno se me quedó viendo con cara de "¿y esta que hace aquí?", digo, tenían un poco de razón. Estuvo divertido.

Ahora. ¿No hay forma de que nos deshagamos de Dante López? En buena onda. ¿Nadie lo conoce o sabe por donde pasa como para que vaya y le meta así como que no quiere la cosa el pie??? ES UN TRONCO!!!!!!!!!!

Ah. Me llevaron a unos tacos buenísimos en Xochimilco -ya se, que coño andaba haciendo yo hasta allá, es que le di raid al Chema y al Poyo- pero no anoté la dirección y seguro si ahorita me dicen "lánzate" no tendría idea de como llegar, pero prometo conseguir la dirección pronto. Gran suadero.

Quesque el viernes o sabado me voy a Haití. Ora si ya me entró el nervio.

lunes, 12 de abril de 2010

panini

Como ya me regañaron de que escribo todo el tiempo de lo mismo (chale, déjenme estar triste aunque sea un ratito), como no tengo ganas de escribir y como ya muchos andamos en la euforia albumpaninimundialquienmecambiamisrepetidas, aquí les dejo esta foto:



El niño de dos años más hermoso de México posando con la estampa de Juan Sebastián Verón. Y sus pants amarillo pollo retro. Nadie es perfecto, su papá tenía que irle al Remal Madrid y a los pollitos americanistas. Es la maldición de mi familia.

El amor es ciego de verdad. Lo dejé pegar estampas. Su primer intento fue Puyol y quedó chueca chueca. Al parecer está más divertido jugar con un avión que pegar a Nakamura-la-repetida-de-todos-los-sobres en un álbum porque nos mandó a volar con la segunda estampa. No me importa. Puede rayar todas las paredes de mi casa y lo voy a seguir queriendo loco.

Estoy harta de no dormir y harta de tener pesadillas.
Ayer fui al estadio y quedé con un elegante bronceado de taxista. Mejor dicho, de público de estadio.
También fui a Franz Ferdinand. Lucky, lucky, you're so lucky.

Todavía no me dicen cuando me voy a Haití. Lo que si es casi un hecho es que me la pelé con Muse y con los Arctic Monkeys y que por primera vez en muchos años no voy a ir al Vive Latino. Mejor para mi. Lo que menos quiero son sorpresas desagradables que se parezcan a mis pesadillas. Me urge encontrar a alguien que ya se haya subido al buque Usumacinta, o mínimo a un buque militar. No conocer el protocolo me tiene muy preocupada. Pero de eso hablaré después.

viernes, 9 de abril de 2010

bad

If I could, you know I would. If I could I would let it go.

Nunca me han mandado flores. Ni cuando he estado en el hospital.

Hoy empecé a llenar el album del mundial, lo que significa que hoy es el inicio oficial de la furia mundialista. No pude evitar recordar. Hace 4 años llegué a la banca que está afuera del Parnaso de Coyoacán con dos albumes azules bajo el brazo y un chingo de estampas. Él estaba ahí sentado. Triste y con una camisa de cuadros azul. Demasiado azul en el ambiente. La misma banca donde 2 años después me dio Esa noticia. Coyoacán como punto de encuentro de nuestro intento de romance, nuestra ociosidad y mi tragedia. Era el inicio de los mejores días. Los más divertidos.

Los tiempos cambiaron.

If I could threw myself, set your spirit free...

miércoles, 7 de abril de 2010

tripleta

Según wikipediamylove, se conoce como tripleta o "hat-trick" a la acción de logran un objetivo del juego en tres intentos consecutivos, cualquiera que sea el juego. Según esto, el orígen del término "hat-trick" se remonta a los juegos de cricket en Inglaterra: cuando un lanzador lograba anotar tres wickets se le regalaba un sombrero o gorra.

Si uno sigue leyendo encuentra que en el fútbol soccer la tripleta consiste en que un jugador anote tres goles seguidos recibiendo como premio no una gorra sino el balón con el que se jugó el partido.

¿Alguien sabe si Messi se llevó ayer a su casa el balón con el que dio semejante exhibición de fútbol?

Carajo. Soy de los pobres desgraciados que ayer no vieron la transmisión en directo del encuentro FC Barcelona vs. Arsenal. Es que tengo mucho trabajo. Apenas si pude bajar a comprarme un agua de limón y pagar una deuda en el banco. Cuando pasaba por el Papa Bill's de enfrente me detuve para ver el marcador y -graciasdiosdelfutbol- me tocó ver el segundo de los cuatro goles que ayer, como si se tratase de hacer quesadillas, anotó Lionel Messi. Regresé al escritorio que uso en estos días en estado de shock, mismo que empeoró conforme se fueron terminando los 90 minutos y leía la crónica de Marca. Messi imparable. Messi quiere todo. Messi se come hoy la gloria. Es un tanto escándaloso el bato que narra los partidos en Marca.

En la noche, antes de presenciar la grosería de partido de la Concachafampions, pude ver la repetición de los cuatro goles. Le di gracias a Dios por darme ojos y dejarme presenciar a un jugador como Messi en vivo (o bueno, en este caso en repetición), como dijo Wenger, un jugador de playstation.

Messi me conmueve, sobre todo porque yo no he tenido oportunidad de disfrutar más que en las repeticiones y en los libros a uno de esos jugadores que cambian la historia del fútbol. Nunca vi jugar a Pelé, del Maradona heroico y grandioso no me acuerdo porque en el 86 tenía 7 años y entre mis intereses definitivamente no estaban los partidos del barrilete cósmico. Ahora si lo estoy viviendo, desde sus inicios, desde esa jugada maradonesca de abril del 2007 o del clásico en el que salvó al Barcelona. No me queda la menor duda, Messi es un guey que cambiará la historia de este bonito deporte que nos vuelve locos.

Hoy me encontré con este post en Queridos Futbolistas. Me encantó. Se los comparto.

Sólo espero que en el mundial nos siga dando tanta magia. Y que no se nos atraviese en el camino.

Me acabo de dar cuenta de que tengo un paper cut en medio de los dedos y me duele mucho.

martes, 6 de abril de 2010

profesiones alternas

Durante mi estancia en San Antonio descubrí que tengo un gran abánico de profesiones alternas para el caso de que esto de ser abogado me deje de funcionar y que puedo incluir en mi curriculum vite. Mis compañeros de viaje también.

Nuevas profesiones/ profesiones alternas

- Security adviser de Ford y Volkswagen
- Crash Test Dummie. Ampliamente relacionada con la profesión anterior, mi experiencia de 5 choques de los que 3 fueron pérdidas totales y de esos en 2 me volteé me respalda.
- Desarrolladora de playlists para centro comercial y variantes como Banana republic, Gap, Califa y Califake y lobby del Marriot Courtyard San Antonio Airport.
- Modelo de tiraleches Medela
- Probadora de juguetes para bebés
- Tejedora profesional
- Organizadora de empaque de shopping vario en maletas
- Limpiaparabrisas de Gasolinería Valero. En entrenamiento.
- Observadora de compradores compulsivos
- Imán de malos vinos y malos gueyes
- Supervisora de esquineros y tapaenchufes (no aplica para otro tipo de enchufes)
- Storyteller para conductores a punto de jetearse en el tramo Laredo- San Antonio
- DJ de carretera
- Crappy boyfriend tester: Si no estás segura de si tu novio es un patán, dejámelo un mes y yo te lo pruebo
- Productora del disco "Las 20 canciones más cabronas de la OTI"
- Localizadora de puestos de tortas en el desierto. En entrenamiento.
- Experta en máquinas de hielo de hoteles de aeropuerto.
- Nadameparece/armadora de pedos profesional
- Supervisora de refrigeradores de solteros
- Tits flasher de conciertos
- Experta en mamadas (de todo tipo).

Profesiones alternas de L
- Cerillo del IKEA
- Cajero del IKEA
- Co- conductora licenciada en Southern Texas
- Pesadilla de meseros
- Tester de CrockPots
- Compradora de artículos kitsch
- Operadora de la San Antonio Sound Machine
- Vocera oficial
- Concierge de viajes
- Cuidadora oficial de la rata Mónica P.

Profesiones alternas de Zam
- Accionista de Babies'R'us
- Seductora de uniformados (macana no incluída)
- Encantadora de perros y otros animales
- Desarmadora de carreolas
- Organizadora de equipaje en cajuelas de camionetas donde ya no cabe nada
- Portadora oficial de la alien o polizonte

Profesiones alternas de Artur
- Chief of Staff
- Líder de proyecto
- Operador oficial de la San Antonio Sound Machine
- Conductor oficial
- Limpiaparabrisas en Gasolinería Valero. En entrenamiento.
- Proveedor clandestino de nicotina en hoteles non- smoking
- humorista negro profesional
- Jefe de prensa
- Cork opener

lunes, 5 de abril de 2010

ya es lunes

Otra vez.

Fui a San Antonio, Texas y regresé. Por algún motivo cuando digo -o escribo- "San Antonio" tengo que decir/escribir inmediatamente "Texas"... SanAntonioTexas.

SanAntonioTexas.

San Antonio, Texas se quedó atrapado en la década de los cincuenta, principalmente en algunas partes del centro. Los letreros, la arquitectura, la decoración de los restaurantes. En San Antonio, Texas es imposible comer a las 10 de la noche porque casi todo está cerrado. San Antonio, Texas es la perdición -o el paraíso- de los compradores compulsivos. Deberían poner puestos de ambulancias tipo Médica Movil afuera de los centros comerciales, sobre todo en San Marcos, sí, deberían tomar precauciones en esos lugares, cualquier comprador compulsivo puede morir de un infarto.

Pero yo sobreviví.

Como ya saben, mi estado anímico era el peor, pero mi road trip me tenía muy emocionada. El grupo viajero era un tanto raro, tres personas que no se conocen perfectamente entre si cuyo principal punto en común soy yo. 15 horas de camino de ida, buena música en el ipod, mejor disposición y la maravillosa cajita de sonidos que L compró en Urban Outfitters ahora rebautizada como "the San Antonio Sound Machine" que nos hizo el viaje.

Tanta carretera te hace desarrollar teorías tan complejas como la de que las chavas se vuelven locas con Luis Miguel porque todas sus canciones son soft porn, y más en su etapa de éxito total. En todas sus canciones se mencionan, por lo menos una vez, las palabras "pasión", "obscuridad" y "humeda" o "humedad". Como alguien dijo en twitter, basta escuchar con atención la letra de "Entrégate". O es como con José José que en todas sus canciones menciona un pájaro.

No hay mejor terapia para comenzar la abstención que desaparecer del país, apagar el celular, no recibir correos, reirte a carcajadas el día entero, comer todos los pancakes que se pongan en tu camino y entrar a Ikea aunque no tengas dinero. Así, como vil adicto en recuperación, mis amigos me desconectaron de absolutamente todo.

Me sirvió para darme cuenta de que la gente que me quiere me quiere con amor loco y que nunca va a permitir que me caiga. Lo mejor es que ese es un sentimiento mutuo.

Hoy ya estoy de regreso y me siento... diferente. Para variar, en cuanto llegué a México alguien se encargó de recordarme lo que quiero olvidar, y de contarme chismes y revolver mis ideas. Me enojé de nuevo, por vez número 8478. Le reclamé, por vez número 8478. No entiendo. Neta no entiendo y de repente no se a quién creerle. Tienes que confiar en mí, me respondió. Bueno, tampoco es que tenga tantas opciones.

Lo chingón es que estoy tranquila. Muy. Y ya se viene -ahora si- mi viaje a Haití.