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viernes, 4 de septiembre de 2015

septiembre

Esto es una crisis. Un bloqueo.
Me preocupa más de lo que podría esperarse.

Fui a ver The Man From U.N.C.L.E. Convención de guapos muy guapos, buen soundtrack y unas tomas increíbles de Guy Ritchie. Qué pedo con el movimiento en las películas de Ritchie. No para. De repente medio me aburrí pero creo que es porque estoy en una crisis y me aburro en todas partes. De repente también me sorprendí pensando en una playa que no conozco y en días que no se si van a llegar.

Mi encantador instinto autodestructivo.

sábado, 29 de agosto de 2015

segundo premio

Fui a ver a Los Planetas con Juanito. Llegué muy temprano, estaban tocando unos irreales, luego tocó Juan Cirerol. Cuando llegó el turno de Los Planetas, estábamos formados en la fila para comprar unos whiskys. Casualmente, cuando Juan me ve, siempre está crudo y no toma, aunque creo más bien que ya no toma.

Aparecieron Los Planetas, junto con un montón de cosas más, y me shockeé porque nunca los había visto en persona -NUNCA- y son unos señores de 50 años. Seguramente así de jodidos y acabados nos vemos nosotros y la chaviza -si es que había chaviza- asistente al concierto dijo "estaba lleno de cuarentones goei". Agarré mi vasito de whisky que, como era de esperarse, me cayó fatal, caminé hacia la parte de adelante y me dio otro shock un poquito peor.

Todo el concierto me dio vueltas en la cabeza la frase "si nunca quise ser el único a tu lado, si tuve miedo fue de que acabara así". Todo el pinche concierto. La dolorosa letra de Segundo Premio.

domingo, 5 de julio de 2015

Domingo

Estoy desmoronándome de un modo firme, constante e incluso bello
Malcom Lowry

jueves, 28 de mayo de 2015

otra vez

No se porque no se termina mayo.

I'm digging my own hole with this decision. It's gonna be a mess and I know it. It will hurt like hell and I know it. I've been warned and I don't care. I will do it no matter how much I'm gonna hate it just to prove myself I can.

viernes, 14 de noviembre de 2014

11-11-14


Esos son mis pies sobre las hojas caidas de Hyde Park. La foto la tomé ayer al medio día.

He desarrollado un gusto particular por tomas fotos de hojas en el cielo en cada lugar al que voy.

Estas son las hojas en Londres:


Ayer, cierta persona me empezó a joder con el trabajo y se burló de mi actitud con un "did London was a life changing journey?", comentario que me cayó pésimo. 

No. It was not a life changing journey. I spent most of the time in meetings or running around the city to get to a meeting así que ni tiempo tuve de pensar en algo que no fuera no perderme o perder mi carpeta de trabajo. Londres por si sólo te cambia la vida. Es una ciudad impresionante. 

Además, no necesito tener una epifanía para darme cuenta de que estar 13 horas encerrada en una oficina haciendo corajes no me va a llevar a ninguna parte.
Habría que trabajar menos y vivir más.

Anyway, soy una persona muy afortunada.

domingo, 16 de febrero de 2014

domingo

Nada de nada.

Ya se me había olvidado lo difícil que es hacer caso omiso de algunas cosas y seguir viviendo como si nada hubiera pasado

Definitivamente, en vez de andar intentando ser como Jack Bauer, debería tratar de ser Carrie en Four Weddings and a Funeral. Master Class de hijoputez con el sexo opuesto.

sábado, 8 de febrero de 2014

35

En una hora  cumplo 35 años.

Treinta y cinco años.

¿A qué hora sucedió esto?

En una semana pasé de estar increíblemente feliz a estar muy muy emputada y luego triste. Todo esto enmedio de un huracán marca llorarás en mi oficina que empezó el 13 de enero y no ha terminado. Al final, no le aprendí ni madre a los gringos. Tal vez ni a los cuarenta logre ser cool como Jack Bauer. Sigo perdiendo el control cuando se me aparecen los terroristas y la bomba que destruirá la Casa Blanca está a punto de explotar. Quien fuera Kiefer Sutherland. Los avisos desaparecen, las dos palomitas te enloquecen, tienes este mal presentimiento y todo vale madres, cuando hace dos meses ni me importaba. 

Me carga la chingada. 

No estaba muy festiva. Entre tanto problema laboral que no se como resolver y este bajón horroroso, aunado a lo complicado que se ha convertido cumplir años, no tenía la menor intención de celebrar. Hace un par de semanas, cuando todavía estaba alborotada y feliz, llego a mis manos un disco con 260 canciones de Juan Gabriel. Veníamos la gorda y yo en el coche, cantando He Venido a Pedirte Perdón a gritos cuando me dijo que fuéramos al Tenampa de mi cumpleaños. Lo primero que me imaginé, pendejamente, fue a Mr. B con su tequila en la mano, negociando con el mariachi. Era el plan perfecto: fiesta temática "Borrachos y Juan Gabriel" en Garibaldi.

La organización de un evento en Garibaldi resultó ser un filtro de vida super eficiente. 

Total que tuve que bancarme mi iniciativa, olvidarme de mi mal presentimiento y mi pésimo humor y poner mi mejor cara en mi festejo de cumpleaños. Me encanta el Tenampa, me encanta Garibaldi. Llegué y leí "Aquí está Jalisco", los de la mesa de atrás pidieron Guadalajara y lo único que quería era meterme en mi cama con tres excedrines pm y despertar en el 2015. Instead, pedí un ponche de granada y me lo tomé en dos tragos. A excepción de que tuve varias epifanias relacionadas con mi vida social, me lo pasé bastante bien, sobre todo al final, no hay como cantar gritando y reirse con amigos de tantos años a los que nunca ves. 

Este fue el setlist de la primera sesión de la noche:


Ni crean que estoy ardida. 

Los 34 años los empecé con un whisky en la mano, cagada de frío, con Nina y un guey que me caga. Cuando se terminó mi cumpleaños, la cosa mejoró cabrón. Los 35 años los voy a empezar trepada en una montaña rusa emocional de la que ya tengo ganas de bajarme pero se que todavía no me van a dejar bajar; con un chingo de planes, muy emocionada y al mismo tiempo sin lograr hallarme; mientras veo un capítulo de la serie de Pablo Escobar, tejo y como sabritas adobadas. 

No puede estar tan mal. 

jueves, 19 de diciembre de 2013

23:47

Es miércoles y ya no puedo más con mi alma. Si tuviera un mínimo de certeza respecto de mi futuro, agarraba mis huesitos y me iba a alguna playa.

A hacer nada.
A leer.
A dormir.
A escuchar música.
A no pensar.

Jajaja. Que raro que mi futuro sea incierto.

Son las 23:47. Veo el reloj y recuerdo a Christopher from Nacogdoches, Texas, diciéndome "it's funny, your clock is set on military time" y yo contestándole "it's because the days run from midnight to midnight". Sin suéter a -10 grados. Cachetes rojos congelados. 

Those were great days.

No he asistido a ningún festejo navideño de esos que organiza la gente que tiene grupos de amigos. Tenía uno la semana pasada que se canceló. Tengo otro el sábado y será el único. De intercambios amistosos navideños ni hablamos. Ha sido curioso ver como tus amigos se juntan sin convocarte. Esta peculiar situación en la que la gente que era cercana a ti ya no se acuerda de que regresaste ni tu te acuerdas de que esa gente vive en el mismo lugar que tú. 

Ya pasaron varios meses y sigue siendo extraño.

El viernes fui a los Foo Fighters. Primera vez que llego sola a un concierto en México. Me encantó. Soy una facilota. Todo fue una grata sorpresa: saberme muchas más canciones de las que esperaba, estar sola, toparme a quien me topé, salirme una hora antes, socializar con desconocidos, pasarla muy bien.

Learning to walk again.

La madrugada trajo más sorpresas. Todas esas palabras que alguna vez sospechaste se dirían pero que, cuando tuviste esa sospecha, pensaste que eran producto de tu soledad y tu imaginación. Cuando te ríes al escucharlas de puro nervio. Cuando las digieres y quieres agarrar a patadas a la pared porque la vida se mueve de formas muy misteriosas y este no es su universo. Es como esa escena de Singles que le gustaba citar al Marciano...

Silver linings.

La pregunta sería: ¿qué hace uno con todo eso? ¿En dónde se lo mete?




jueves, 5 de diciembre de 2013

16:34

Con la novedad de que casi me les quiebro. Se me hizo fácil empacarme una pastilla de 500 miligramos de eritromicina sin nada en el estómago (claro, como porque alguien habría de hacerle caso al médico cuando dice "tomar con alimentos"). Me sentí Penny Lane en la escena de los Quaaludes. Me quería ir al hospital para que me lavaran el estómago como a ella.

Fue horrible.

Luego fui víctima de un ataque de dermatitis atópica. La dermatóloga me dijo que soy una persona de piel fina y delicada. Y una nerviosa.

Llevo varias semanas queriendo hablar de About Time, película que se estrena mañana. Mis nuevas actividades y recientes enfermedades me lo han impedido. Por más que trato de hacerme tiempo, no lo logro. No es queja, lo estoy disfrutando mucho, pero pus nada más no me alcanzan las horas.

Richard Curtis es el culpable de varias de mis películas favoritas: Four Weddings and a Funeral, Love Actually (si, me encanta Love Actually), The Boat That Rocked, Bridget Jones Diary, Notting Hill y ahora About Time.

Lo padre de About Time es que no es la típica película de amor, con la protagonista guapísima y el protagonista medio distraido, que se encuentran, se enamoran, tienen pedos y terminan juntos y felices. No. Para nada. Es una película de amor en el sentido más amplio del término "amor". La protagonista es guapa (mi amor Rachel McAdams), el protagonista es distraido, pero está lejos de ser típica. Tenía más o menos un año de no llorar tanto en una sala de cine, desde The Perks of Being a Wallflower. En ambos casos el detonador de mi llanto incontrolable fue el final de la película. En el primero, culpa de la música. En el segundo, de una parte de mi vida de esas que nunca serán superadas. Lloré tanto que me salí corriendo de la sala porque me dio pena que prendieran la luz y los otros asistentes del screening me vieran trabada. Mi acompañante estuvo a dos de cachetearme para que me calmara. Y si, tal vez la película no amerite que llore tanto, creo que lo que me pasó es que me identifiqué tanto con lo que le pasa al personaje principal y sentí tantísimo amor (así de cursi como se lee) que no me quedó de otra más que ponerme a llorar.

El soundtrack está chingón, como pasa con todas las películas de Richard Curtis.

Al final final, se avientan una frase que me dejó pensando:

"We're all travelling together. Every day of our lives. All we can do is do our best to relish this remarkable ride".


miércoles, 22 de mayo de 2013

reforma

Esto funciona así: yo escribo de lo que se me da la gana. De lo que realmente importa.

La reforma migratoria en Estados Unidos importa. 
Los casos de custodia de menores importan.
Los deportados importan.
El tornado en Oklahoma importa.
Los Pumas importan.
La música importa.
El cine importa.

Todo lo demás es muy relativo. A veces importa y a veces no. 

Podría escribir que acabo de ver a Ethan Hawke con Kimmel y me impresionó lo viejo que se ve. O que hoy fui a un evento de la Primera Dama de Utah en el Spring Mobile Park y me enamoré momentáneamente de un beisbolista australiano que juega de outfielder para los Bees. Podría escribir que cociné salpicón de pescado y que a mi bici le suena todo y me preocupa. Podría escribir que, contrario a lo que mucha gente cree, soy muy feliz aquí y no hay mucho-excepto mi familia, los tacos de suadero y las quesadillas de chicharrón- que me haga querer regresar a México. Podría escribir de lo chingona que es la vida libre de drama y que todos mis ataques de ansiedad son provocados por la incertidumbre en mi futuro (o porque me pasé una semana cruda después de no tomar en tres meses).

Pero nada de eso es importante. 

Hoy, hace rato, el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos aprobó el proyecto de Reforma Migratoria presentado por los Senadores Rubio, McCain, Graham, Flake, Schumer, Menendez, Bennet y Durbin (conocidos como la Banda de los Ocho), que propone un camino a la ciudadanía (o residencia) para los casi 12 millones de indocumentados que hay en el país. 13 votos a favor, 5 en contra. En aproximadamente dos semanas pasa al pleno a discusión. Es apenas el principio pero ya vencimos el primer obstáculo. Estoy emocionadísima. 

Eso sí es importante. 


jueves, 28 de marzo de 2013

jueves santo

Es jueves santo y me quedé como hongo en el pueblo.

El pueblo es amable pero la gente es muy mamona y rara. Ha sido imposible hacer amigos.

No importa.

Me despertó el teléfono de "emergencias" al que la gente llama para todo menos para emergencias. Se supone que es una línea que debe funcionar 24 horas, 7 días y que debe estar publicado en la página del Consulado, pero nadie ha considerado necesario hacerlo. El otro día osé preguntar por qué no estaba publicado y una de mis compañeras exclamó "uy no, imaginate, nos hablarían todo el tiempo"...

No supe si reírme o llorar.

En la red consular de Arizona no tienen un blackberry pitero para emergencias, tienen un call center. Y funciona. Aquí, cuando algún paisano llama porque milagrosamente encontró el número, nadie contesta, y eso que el teléfono nos lo rolamos entre los del so-called departamento de protección consular, bueno, no entre todos porque el supuesto encargado del departamento (miembro de la rama técnica-administrativa del Servicio Exterior Mexicano, quien se ostenta en su correspondencia como Vicecónsul -cargo que NO existe en el servicio y que, por supuesto, tampoco tiene porque no es ni cónsul) no se quiere ensuciar las manos ni perder el tiempo con las "idioteces" que preguntan los paísanos. El día que lo escuché decir eso casi me ahogo de la impresión, tenía dos meses en Estados Unidos y de verdad no podía creer que un guey de 33 años, que vive de los impuestos de mi familia -y de todos los que leen esto- que se supone pasó por un complicadísimo proceso de selección (de cuya eficiencia tengo serias dudas) para demostrar que se merece representar a México en otro país, fuera capaz de decir algo así. Pensé que obedecía a un momento de enojo o de estrés laboral.

Para mi desgracia me equivoqué. Conforme han pasado los meses, mi decepción ha ido creciendo, creciendo y creciendo. Pobres paísanos en manos de gente tan mediocre y huevona.

Tenemos el país que nos merecemos.

Quiero pensar que somos una excepción, y que en los otros 49 consulados de Estados Unidos estas cosas no suceden. Que ahí si hay gente con vocación, que está dispuesta a meterse a los madrazos y que no está aquí nada más para cobrar su sueldo, ver youtube en horas de oficina, traer placas diplomáticas y presumirle a sus cuates que es un vicecónsul.

Pero ya me desvié. Decía que me despertó el teléfono del Consulado. afortunadamente, no era una emergencia. Medio desayuné, me tomé seis tazas de café. Seis. Acabé por fin con la quinta temporada de Gossip Girl. Que pedo con Gossip Girl que más larga que la cuaresma y sus personajes son una epidemia ambulante de problemas, después de ver lo movido que es el Upper East Side de Manhattan, nosotros los mortales somos lo más aburrido. Cociné, obviamente, me metí a bañar y decidí agarrar la bici e irme al yoga en bici. Nunca lo había hecho, me aventé casi 40 minutos pedaleando.

El día estaba super bonito, el sol a todo lo que daba y a 16 grados. Por primera vez en casi cinco meses me pude poner tenis y me dio gusto, hasta me sentí rara. La neta pensé que llegaría más cansada a la clase pero la libre bastante bien. Aprovechando que estoy de vacaciones decidí tomar una clase nueva, Yoga for Flexibility. Por primera vez me la dio un dude, de no mal ver, hippie, mugroso, con tatuajes tribales, chongo y un cuerpazo. Estoy segura de que estaba pacheco porque durante la primera parte de la clase dijo cosas rarísimas. O sea si, los instructores de yoga dicen siempre pura mamada de lo más cursi y aplican el abrazo de luz y así pero este guey estaba hablando pura incoherencia y casi me rio a carcajadas en su cara, me detuve porque sabía que se vería muy mal y "rompería" el ambiente de paz del salón. Please raise your arms, not your shoulders, your arms, while I am talking nonsense. Inhale. Exhale. Breath. Imagine something happy even if you feel like you're dying. Se la mamó, pura pinche posición imposible y dolorosa. Ni música puso. Uno ahi temblando en un disque warrior y el guey de lo más fresco haciendo un split con la cara pegada en la pared. Ni sudaba.

Salí como trapo. Me tuve que subir a la bicicleta como pude y empezó a llover. Ahi voy pedaleando en chinga para huirle a la tormenta. Lo logré.

Me duelen lugares de mi cuerpo que no sabía que existían.

domingo, 30 de diciembre de 2012

211112

Después de dormir dos noches seguidas en aviones, logré llegar a Buenos Aires. La primera noche la pasé pésimo, nunca logré acomodarme y no dormí un carajo, llegué a las 5 de la mañana y logré salir del aeropuerto casi una hora después. La segunda noche fue todo lo contrario, gracias al maravilloso Dramamine que me empaqué al despegar.

A pesar de cualquier cosa, Buenos Aires es una ciudad que siempre me va a gustar. El viaje ha sido muy atrabancado, demasiados kilómetros en poco tiempo. No acabo de llegar y ya me estoy yendo. La cosa en Argentina, según lo que me han dicho los taxistas, no está fácil. En esta ciudad hay miles de taxis y sus conductores generalmente tienen algo que decir. El taxista del remis (remiseroooo, remiseroooo) que me llevó del aeropuerto a casa de Juanx me dio una curso rápido de estadísticas del futbol nacional, bla bla bla, Velez Sarsfield, bla , bla, bla, Racing, bla, bla, bla, pelotudos, bla, bla, bla, Boca Juniors, bla, bla, bla, Newell's Old Boys (léase con acento argentino) bla, bla, bla, Messi, bla, bla, bla, bla, Kun Aguero, bla, bla, bla, bla. Dramamine haciendo de las suyas. De repente escuché "Paraguay" y pregunté por Cabañas "ah claro, al pelotudo le dieron un tiro en tu país". Después pregunté por Verón y el amable remisero no tenía idea de quien era, pensó que hablaba de Juan Sebastián Verón. No, pues si. Bla, bla, bla, Estudiantes de La Plata, bla bla bla...

Un poco más tarde, cuando ya me había juntado con Pao y Diana todo era felicidad. Las topé como pude en el Museo Evita -al que obviamente no entré- y tuvieron la grandiosa idea de ir desde Palermo hasta Caminito a las 3 de la tarde. El taxista habra tenido, a lo mucho, 23 años y no paró de reir durante los 35 minutos que estuvimos en el coche atoradas en el tráfico. Supongo que traer como pasajeras a dos dominicanas y una mexicana que hace ocho años no se reúnen, que se ríen a carcajadas y que no saben hablar con un volúmen de voz normal es algo que no pasa seguido. Se divirtió tanto que nos cobró la mitad de lo que marcaba el taxímetro. Eso o que traía el taxímetro tocado. Nunca lo sabremos. El taxista de la Boca a la 9 de Julio no fue nada divertido, de hecho nos regañó porque nos queríamos bajar en la esquina de una manifestación multitudinaria. Además, ahi ya veníamos de malas porque nos habíamos enterado de que esa noche jugaba la selección argentina contra Brasil en la Bombonera y las tres ya teníamos planes Digo, por más que me encanta el futbol no iba a cambiar Pulp por Messi. Bueno. No se. Tal vez si. Lo bueno fue que no jugó ningun titular.

Al día siguiente me quedé sola porque todos mis amigos huyeron a Mendoza en avión como gente pudiente (yo opté por un trayecto de doce horas en un "micro" dopadísima con mi mejor amigo Dramamine). Amaneció lloviendo. Al parecer, la lluvia es un fenómeno para el que la ciudad de la furia no está preparada porque en cuanto empezó a llover mi amiga María Gracia (la argentina) entró en histeria y nos pasamos una hora intentando hablar a un sitio y conseguir un taxi que nunca llegó. Pretty weird. En la tarde ya dejó de llover y pude salir a la calle y parar un taxi para ir a la estación del Retiro con mi maletota. El taxista era un señor como de cincuenta y tantos, con el pelo largo, barba larga y pinta de motociclista que venía escuchando a Led Zepellin. En cuanto abrí la boca para decir "a Retiro, por favor" me soltó el "SOS MEXICANA! Che, Thalía, soy su admirador más grande". ¿QUÉ QUÉ? "Si, mirá, es que sho soy un gran admirador de las telenovelas mexicanas, he visto todas, pero mis favoritas son las de Thalía, oh, cómo es que sufre tanto la pobre mina, recién terminé de ver la de la plasha, cómo es que se llama, pará, ah claro, la de Marimar... ché, mirá que mi mujer y sho hemos shorado con el final, mi sufrimiento es tan grande como el de ella, y en la de María la del Barrio, me shena de admiración cómo de no tener plata pasa a superarse y ser una tipa fabulosa, con tanta plata y éxito". Así pasé de un bla, bla, bla Angel Di Maria a un bla, bla, bla, María Mercedes. Cuando me subí al taxi me esperé cualquier conversación menos esa. La mejor parte fue cuándo le dije que me parecía muy curioso que le gustaran tanto las telenovelas y me respondió con un "mirá, sho soy un romáaaaaantico y me gusta llorar con las telenovelas". El greñudo de la barba de ZZ Top tiene más corazoncito que todos nosotros juntos. Me acordé de esa increíble fiesta en Pachuca en la que alguien llegó a decirme "es que a nosotros nos gusta la balada romántica" y nos cagamos de risa. Otra historia.


Decía que, no matter what, Buenos Aires era una ciudad que siempre me iba a gustar. En esta ocasión la vi triste, con mucha basura, con gente muy enojada, con un ambiente raro. De hecho, me llamó mucho la atención que, cuando nos bajamos del taxi en medio de la manifestación multitudinaria, vimos que era una protesta pro Palestina que iba hacia el edificio donde está la Embajada de Israel, todo bien, hasta que de repente se aparecieron unos vatos totalmente enmascarados con palos con picos y la gente empezó a correr. No es que me parezca extraño, los argentinos se distinguen por tener un temperamento complicado, pero no se, supongo que estaba acostumbrada a otros tiempos.

Aquí una toma de las imprudentes de mis amigas, turisteando en la protesta, antes de que llegaran los madreadores:



Pero bueno. Pasemos a lo importante: Pulp.

El concierto fue en el Luna Park, que es cerrado, rectangular, más chico que el Palacio pero más grande que el Metropolitan (según Wikipedia le entran 9 mil y cacho de personas). No venden chupe. En Argentina, en ningún centro de espectáculos o deportes venden chupe, insisto, argentinos con temperamento complicado. Entonces, como no venden chupe, Elisa sugirió chelear en una banca del parque de Recoleta. Recoleta, quilmes, shortcitos (dios, como extraño en este momento mis shortcitos) y un guapote paseando al perro, grandes momentos porteños. Corriendo a la micro y llegando tarde al concierto. Me perdí los letreritos (supongo que hubo) y escuché desde afuera Do you remember the first time?.

Creo que eso fue bueno para mi salud mental: I will always remember the first time.

Estuve muy cerca. Increíblemente cerca. El setlist fue muy parecido al concierto de México pero faltaron los mexicanos. Contrario a lo que imaginé, los argentinos no se prendieron tanto como en México -bueno, como creo que se prendieron- a lo mejor era el puto calor infernal que hacía, parecía que estábamos en un sauna. Jarvis Cocker estaba bañado en sudor. Claro qe se aventó varios chistes alusivos "I know I'm hot but this is a little excessive". Nunca se quitó la corbata. Él es un maestro. Y un caballero. Aunque en This is Hardcore teiboleó y nos mostró el trasero:


Al final se aventaron un set de 21 canciones. Canté a gritos todas. Parecía que me había metido con la ropa puesta a una alberca. Chingonsisisimo que en el encore tocaron A Little Soul (piel chinita) y Mile End. Sólo me falta escuchar en vivo Bad Cover Version. No importa.


Cuando ya sabía que se acercaba Common People, agarré a Elisa y nos metimos hasta adelante. Fácil tuve a Jarvis a un metro de distancia. Mi primer impulso fue acordarme de él. Inmediatamente después tuve la necesidad de darle un beso. Es como un reflejo que uno trata de evitar y no puede. La necesidad de pensarlo cuando escucho todas esas canciones. Felicidad, enojo, tristeza, nostalgia. Todo eso que uno no puede controlar.

Después me di cuenta de que tenía rcomo cuatro meses de no hablar con Juan y se me hizo un hoyo en el estomago. Un concierto no es concierto si no lo veo a lo lejos cantando, cagado de risa. Mierda, lo extraño.

Algunas fotos del evento mal tomadas:





En conclusión, Jarvis Cocker me dio otra oportunidad. Me concedió el gran honor de reivindicarme con él, con su música y con mi pasado. Cuando venía en el taxi de regreso, justo a la altura de Ayacucho, vi que me faltaban 200 pesos argentinos, que son como 50 dólares. Segunda vez que pierdo dinero en un concierto de Pulp.Luego me bajé del taxi antes de tiempo y me perdí. Caminé y caminé como por cuarenta minutos por Buenos Aires de madrugada. Minucias.

miércoles, 13 de junio de 2012

- 18d

Cosas que voy a extrañar:

Mangos de carrito con mucho chile piquin.


martes, 24 de enero de 2012

lonely boy

El sábado acompañé a la morenita a una fiesta. He tenido suerte, porque de unos meses para acá las fiestas a las que he asistido han sido de esas en las que todo mundo baila y la música está tan fuerte que no escuchas ni a tus ideas. No soy de las que bailan -de hecho es conocido por todos lo mal que bailo- pero ah como me gusta que los demás bailen. Y estos veinteañeros amigos de Pikirrin son re buenos para la tomadera y los brincos. Ya se me estaban olvidando cómo son las fiestas chingonas. Me da miedo ver que pasa y pasa el tiempo y que inevitablemente llegará el horrible momento en que mis únicas salidas serán a aburridísimas y serias cenas en las que mis amigos -que antes eran divertidos- sólo hablarán de sus hijos y de sus trabajos y de sus deudas.

¿Qué pasará entonces con tanta música?

Eso me hace pensar en si seis años parecen demasiados. Porque me gustaría tener otra vez 25 y ser una chica de pinta rara para así estar legitimada a llegar y darte un beso de esos que hacen que se te olvide cómo te llamas, en dónde estacionaste tu coche y qué hiciste con el vaso rojo que traías en la mano. Porque cuando me respondes el "adiós" con un "¿qué? ¿mañana también tienes que levantarte temprano a trabajar?" y te ríes y yo me quedo como idiota se parece a una novela que ya leí pero me gustó mucho.

Tu tan guapo y yo tan treintona.
No soy cool como Jack Bauer.

Resultó que también se encargó (diosqueinjustaeslavida) de la selección musical de la noche -la cual, para mi desgracia, me sorprendió gratamente- y cuando puso esta canción la comitiva Coachella 2012 enloqueció. Lástima que no había visto el video porque OBVIAMENTE habría intentado bailar como el protagonista. Porque si algo disfruto en una pista de baile, a pesar de tener tres pies izquierdos y no dar una, es hacer coreografías.

Me la quiero aprender ya, ya, ya, ya.



Tal vez ya había escrito que no se porque no vi a los Black Keys en Coachella el año pasado, cosa de la que me arrepentí después. El dios de los conciertos me va a dar otra oportunidad y ahora si no me la pierdo, claro, si es que logro llegar al desierto.

UUUOO OOO OOO OOO I got a love that keeps me waiting UUOOO OOO OOO OOO I got a love that keeps me waiting... I'm a loooonelyyy boooooy I'm a loooneeely booooy...

lunes, 2 de enero de 2012

cruda

Eran las 11 de la mañana. Después de 10 horas continuas de champaña, whisky y tequila uno puede decir y hacer cualquier cosa.

Bajábamos unas escaleras. Había sido un gran inicio de año. Pensé: "esto me gusta".

Le dije que cada vez que salía en la tele me daban ganas de arrancarle la ropa a mordidas.

Le dije que cuando escuchaba a Caifanes inmediatamente pensaba en él.

Le pregunté ¿por qué no?

"Porque no", me respondió.

("¿Por qué noooooo?" Come'on! jajajajaja)

Porque no. Después de tantas horas. Chale. Lo peor es que a esas alturas del festejo es dificilísimo aplicar las enseñanzas del agente Jack Bauer porque uno se parece más a la chupitos o a Snookie.

El innombrable solía decir que la mayoría de la veces en las que yo lloraba después de una discusión no era por tristeza, era de coraje porque las cosas no me salían como quería.

Es un problema eso de no estar acostumbrada a que te digan que no.

Hoy, en un estado catatónico de cruda, pienso que en vez de haberle dicho tanta mamada, debí decirle: "ya no juegues con mi honra parrandera".

A huevo. Que arrancarte la ropa y pienso en ti ni que ocho cuartos. Ya no juegues con mi honra parrandera.

domingo, 7 de agosto de 2011

03:42

Todos dicen que estoy enamorada de ti.

Tal vez sea cierto.


Y de ti, de ti, también de ti y de ti. O de nadie.

viernes, 10 de junio de 2011

ya es viernes

Aunque las cosas van mucho mejor de lo que esperaba, la neta, mi estado anímico no estaba ayudando en nada a la actualización de este espacio.

Bueno, anoche por lo menos escribí algo. De oso, pero algo. ¿qué chingados se le escribe a alguien que se murió? Obviamente NADA. Insisto, fucking vulnerabilidad. Maldito ocio.

En fin.

No eres tú. Es la carne con clembuterol.

Hoy es viernes y, por suerte, me topé con esta maravilla.

Muchos pollos que apenas nacieron ya se quieren pelear con el gallo.

O como quien dice: de cuando acá los patos le tiran a las escopetas. O cuando tu vienes yo ya regresé.

Y así será, el resto de tu vida.

viernes, 11 de marzo de 2011

terremoto

8.9 grados en Japón. Mierda.

La primera vez que me enamoré, se escuchaba Common People de Pulp en el fondo, era 1996. Se llamaba Rodrigo, bueno, se llama. Esa pésima manía de hablar de él como si se hubiera muerto. Él me dijo que yo nunca viviría como la gente común. Me enloqueció, en el sentido más literal que puede tener ese verbo. Cuando nos peleamos, varios años después, casi nos matamos. Fue una lástima porque juntos hubiéramos sido algo perfecto.

Después -o al mismo tiempo- me enamoré de Sergio. Futbolista catalán suicida de ojos muy negros. Sonaba Wonderwall de Oasis. Yo sentía una necesidad imperiosa de salvar a alguien que no necesitaba salvación. El final fue lento y silencioso, muy parecido al durante.

Para llegar al tercero tuvieron que pasar muchos años. Sonaba Tangled up in blue de Bob Dylan. Con él, el amor me agarró a madrazos. Aprendí que la distancia no existe pero si aniquila. Responde a varios nombres, el que más me gusta es Iñaki. La primera vez que se terminó pensé que me moría. La segunda vez que se terminó quería matar a alguien. Sobrevivimos.  O eso es lo que dicen. No hay un día en qué no piense en él. Es eso mío que él tiene o lo suyo con lo que yo me quedé.

Después de todo esto, uno podría creer que no existe el amor después del amor. Bullshit. 2006, Joaquin Sabina, un mundial, los Rolling Stones y ese guey. When you read my mind. You promise me everything, you promise me thick and thin, how can you look me as if I was one of your deals?. Tantas palabras, tantas risas, tanta música para concluir que todo lo que empieza mal termina mal y que el capricho no es lo mismo que el amor pero ah como se parecen. Después de algo como eso, a nadie le quedarían ganas de enamorarse de nuevo.

Pero no es cierto.

2011. Artur me molesta todos los días con que estoy enamorada. Suena Kings of Leon, The Cure, lo que sea. "Estás enamorada" y me emputo. Para nada estoy enamorada pero me encantaría saber que puto químico es el que reacciona cuando se me acerca. Por qué me comporto como chavita cuando està junto a mi y me arreglo compulsivamente cuando lo voy a ver.

A ver. ¿Dónde está Jack Bauer cuando lo necesito?

Ash.

domingo, 6 de febrero de 2011

breves sin sentido

Fin de semana caótico.
Creo que es imposible evitar que me guste puro loco. Cuando pienso que uno es normal, nel, crazy as ever.
Estoy como adolescente. Una vil adolescente llena de hormonas que no puede ni pensar cuando se le acerca ese guey. Horror.
Al parecer, terminará mi monólogo whatsappero. Que emoción.
32 es un número que me puede gustar.
Hace rato, regresando por la carretera de Cuernavaca, apareció esta canción.

Pfff. Miles de recuerdos. Miles. Uno de los mejores es Ayeyo bailando y cantando a gritos en el despacho un viernes en la tarde.

Why don't you like me? Why don't you like me?

lunes, 17 de enero de 2011

psicóloga

El 21 de diciembre fue mi segunda audiencia con el Tribunal de la Moralidad, ejm, perdón... con los del Centro del Control de Confianza.

En esta ocasión me citaron a una hora más decente, las diez de la mañana. Entrar a ese edificio volvió a ser una regresión, a ver si mañana que regrese para mi segundo polígrafo -claro, porque no lo he dicho en este espacio, pero mañana, por motivos que desconozco, me toca otra vez la tortura polígrafica- ya lo logré superar.
Llegué muy puntual y en el lobby ya estaba una amable señora esperándome: la psicóloga. Me llevaron a una oficina igualita a la del doctor amable/mamón y me sentaron en una silla medio incomoda, la psicóloga se sentó enfrente de mi, me dio una caja de kleenex y sacó un expediente que -supongo- contenía las preguntas pendejas que me hicieron contestar la ocasión anterior. "hola Montserrat, ¿estás contenta?"
(¿¿¿????)
De ahí siguió un interrogatorio invasivo relativo a mi persona, mis hábitos, mi familia, los hábitos de mi familia, los hábitos de los amigos de mi familia, los hábitos de los vecinos de los amigos de mi familia y el consumo de drogas, alcohol y medicamentos controlados... obviamente. Tan decente que se veía la psicológa. Me sentí cual Kalimba entrevistado por el teto de Loret de Mola, si de repente hubiera entrado alguien con un tehuacán no me hubiera sorprendido.
Otra vez el show duró 4 horas. ¿Y la mariguana que fumaste en Florencia por primera vez la compraste o te la regalaron? ¿Y cuántos estaban mientras fumaste? ¿y cuantas fumadas le diste al cigarro? ¿y era cigarro o pipa? ¿y nunca te has peleado con tu mamá? ¿y no sabes que tomar rivotril sin receta es delito? ¿cuál fue la fecha exacta en la que tomaste por última vez un calmante? ¿y a quien se los robas? Oiga, robar es una palabra muy fuerte que no aplica en este caso, ¿no cree?, ¿y cuando tu mamá te dejaba sola en tu casa quién te cuidaba? Oiga, mi mamá me dejaba sola porque trabajaba y no creo que eso sea algo incorrecto. No bueno, no es que sea incorrecto. ¿Y entonces porque usa ese tono de recriminación? Mmmh, bueno, este... ¿Y por qué pusiste que eres desconfiada? ¿Y por qué te describiste como alguien impaciente? ¿Y por qué alegre?
De la parte en la que tuve que dar las fechas exactas de mis nueve trabajos anteriores mejor no hablamos. Por supuesto que no me sabía ninguna. No entiendo que tiene que ver la exactitud de mi curriculum con una evaluación psicológica. El acabose fue cuando la psicóloga se salió y me dejó encerrada en la oficina como por media hora, con mi expediente tirado en el escritorio. Estoy segura de que alguien me observaba como si fuera conejillo de indias en otro cuarto. Regresó y a los 15 minutos se volvió a salir, otro ratote. Regresa: ¿cómo te sentiste ahorita que me salí?
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHSSSSSSSSSSSAKSÁSFDLBM´DFLÑMBDÇFJHOPADJFHBAMA´
¿Normal?
P-e-s-a-d-i-l-l-a.
Al parecer, para demostrar tener el nivel de confiabilidad que un buen servidor público requiere hay que aprenderse las fechas exactas de todas las ocasiones en las que renunciaste y consumiste una medicina. O tener una familia pudiente en la que tu mamá no tenga que trabajar y se pueda dedicar todo el día a tu formación.