Treinta y cinco años.
¿A qué hora sucedió esto?
En una semana pasé de estar increíblemente feliz a estar muy muy emputada y luego triste. Todo esto enmedio de un huracán marca llorarás en mi oficina que empezó el 13 de enero y no ha terminado. Al final, no le aprendí ni madre a los gringos. Tal vez ni a los cuarenta logre ser cool como Jack Bauer. Sigo perdiendo el control cuando se me aparecen los terroristas y la bomba que destruirá la Casa Blanca está a punto de explotar. Quien fuera Kiefer Sutherland. Los avisos desaparecen, las dos palomitas te enloquecen, tienes este mal presentimiento y todo vale madres, cuando hace dos meses ni me importaba.
Me carga la chingada.
No estaba muy festiva. Entre tanto problema laboral que no se como resolver y este bajón horroroso, aunado a lo complicado que se ha convertido cumplir años, no tenía la menor intención de celebrar. Hace un par de semanas, cuando todavía estaba alborotada y feliz, llego a mis manos un disco con 260 canciones de Juan Gabriel. Veníamos la gorda y yo en el coche, cantando He Venido a Pedirte Perdón a gritos cuando me dijo que fuéramos al Tenampa de mi cumpleaños. Lo primero que me imaginé, pendejamente, fue a Mr. B con su tequila en la mano, negociando con el mariachi. Era el plan perfecto: fiesta temática "Borrachos y Juan Gabriel" en Garibaldi.
La organización de un evento en Garibaldi resultó ser un filtro de vida super eficiente.
Total que tuve que bancarme mi iniciativa, olvidarme de mi mal presentimiento y mi pésimo humor y poner mi mejor cara en mi festejo de cumpleaños. Me encanta el Tenampa, me encanta Garibaldi. Llegué y leí "Aquí está Jalisco", los de la mesa de atrás pidieron Guadalajara y lo único que quería era meterme en mi cama con tres excedrines pm y despertar en el 2015. Instead, pedí un ponche de granada y me lo tomé en dos tragos. A excepción de que tuve varias epifanias relacionadas con mi vida social, me lo pasé bastante bien, sobre todo al final, no hay como cantar gritando y reirse con amigos de tantos años a los que nunca ves.
Este fue el setlist de la primera sesión de la noche:
Ni crean que estoy ardida.
Los 34 años los empecé con un whisky en la mano, cagada de frío, con Nina y un guey que me caga. Cuando se terminó mi cumpleaños, la cosa mejoró cabrón. Los 35 años los voy a empezar trepada en una montaña rusa emocional de la que ya tengo ganas de bajarme pero se que todavía no me van a dejar bajar; con un chingo de planes, muy emocionada y al mismo tiempo sin lograr hallarme; mientras veo un capítulo de la serie de Pablo Escobar, tejo y como sabritas adobadas.
No puede estar tan mal.






