Si el 15 de abril alguien me hubiera dicho que tres meses después estaría empacando mis cositas para irme a vivir a otro país, me hubiera reído hasta caerme de tanto reírme.
La vida se mueve de formas misteriosas.
Tercer día en el festival de Coachella. Cruda extraña. Soñé con un chingo de estrellas. Me volví a despertar muy temprano pero, siguiendo el ejemplo de Shaki, no me bañé por ser domingo. North Carolina/PhD tampoco. Coachella Music and Arts Festival, nos tendrás que soportar con nuestros olores. Apareció un pozole para desayunar que yo ni probé, eso si, me preparé un riguroso clamato. Soy una maestra con los clamatos.
Otra vez, maldita sea, llegué tardísimo, ahora porque tuve que empacar y mudarme al hotel fufurufu de Palm Desert Springs. Na más de ver la cama de la habitación de lejos me emocioné. Como soy muy terca, me puse de nuevo shorts. El sol -finalmente- estaba con todo. Me perdí a Fanfarlo. Me apareci a la mitad de Metronomy, los disfrazados (en Coachella a la banda le gusta disfrazarse y cada vez que piensas que ya te topaste con el disfraz más raro, aparece uno que lo supera) en pleno. Alguien me puso una botella de coca/cuba en la mano. Me aburrí y me fui a Band of Skulls. Discutí con papá Gas porque él insistía en que los Band of Skulls no tenían un nombre distinto cuando cantaban Hollywood Bowl y yo insistía en que si. Qué falta haces a veces, wikipediamylove-amansanecios. De ahi siguieron un par de horas en las que estuvimos vagando sin rumbo, vimos un ratito de Wild Beastszzz... zzzzz... zzzzz... (¿a poco no se mueren de ganas de saber quién y por qué decidió que cuando uno duerme hace un sonido que se describe con zetas?) y otro rato de Fitz and the Tantrums a los que no les puse nada de atención.
Ahí estábamos, domingueando con tranquilidad en el escenario principal, con nuestros raspados de limón, esperando a The Hives cuando pasó esto:
Ni más ni menos que una horda de abejas furiosas (esas manchitas que se ven en la foto son las abejas, si le dan click las fotos se ven más grandes)
Se me hizo muy raro, en mi historia con Coachella seguramente había visto alguna abeja ocasional y más cuando eres una coca-cola con ron ambulante y destilas azúcar, pero no llegaba a el "no mames como hay abejas en este lugar". Cuando preguntas qué pedo con Coachella nadie te dice "cuidado con las abejas, hay un chingo y de repente te atacan". En cuestión de segundos las abejas se convirtieron en MILES:
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOS VAMOS A MOOOOOOOOOOOOOOORIIIIIIIIIIIIIIIIIR!!!!!!!!!!!!!!
Aquí una toma de mis compañeritos, cagados de risa, intentando resguardarse de las abejitas:
Lo más raro de todo es que no escuché a nadie quejándose de un piquete de abeja. Al menos de los 18 que éramos, ninguno recibió un piquete. Digo, yo salí corriendo porque soy una coyona, pero no vi que nadie gritara.
¿Cómo es posible que de la nada aparezcan miles de abejas y no piquen a nadie?
Luego uno voltea al escenario y ve esto:
Se aparecen los Hives, uniformados con sombreros de copa y fracs. Pelle comoseaqueseescribasuapellidosueco explicándonos cómo pretende apoderarse del mundo. Hate to say I told you so. Ninjas como roadies. O roadies como ninjas. Guitarrazos de los buenos. Todo el festival sentado por órdenes de nuestro futuro dictador. Tic tic tic tic tic tic tic BOOM. In-cre-í-ble.
Me gustan mucho las bandas uniformadas.
El resto del festival lo pasé, otra vez, perdida del contingente, con los mismos del día anterior: el guerito y adrián (compañeros de habitación) y papá Gas. Vimos un ratito de Justice hasta que nos hartamos y nos metimos al beer garden a comer y chelear con calma. A estas alturas del festival es cuando uno, generalmente, ya está pidiendo esquina. Me arrepentí un poco porque vi de lejitos a Girl Talk y se puso cabrón, soltaron globos, papelitos, fuegos artificiales, más papelitos, pelotas y llenaron el escenario de gente. Otra chela. Otra cuba. Lo bueno es que no me gusta el ron, yeahright. Florencia y la maquina también de lejitos y luego acompañamos a Adrián a At The Drive-In, que, por lo visto, es una banda con muchos seguidores. La neta es que yo no le entiendo y tampoco me late. Tengo algo contra Omar Rodríguez que no logro superar, pero Adrián estaba rayado.
Cuando nos dimos cuenta, ya estábamos rodeados de los que querían ver a Dr. Dre y Snoop Dog y ni como movernos para encontrar al resto del contingente. No soy asidua al rap ni al hip hop pero tengo que aceptar que me divertí muchísimo, me supe casi todas y cuando tocaron Jump Around me emocioné cabrón. Tengo que confesar también que ni me enteré de la salida del famosisisimo holograma de 2Pac, estaba muy ocupada bañando a mis compañeritos con el relleno de un glow stick que el guerito rompió con los dientes (el guerito muerde TODO lo que pongas en sus manos y me da mucha risa). O sea, como quieren que me de cuenta de que está 2Pac en el escenario cuando estoy a miles de metros y me cuesta mucho trabajo distinguir entre Dr. Dre, 50 Cent y Kendrik Lamarr y llevo tres días empedando sin parar. Al único que reconozco es a Snoop Dog y porque tiene una faceta muy buena de actor y me cae muy bien. De ahí en fuera, no tengo ni puta idea.
Ya se, que oso conmigo perderme el evento del año.
El otro día mi amigo Claudio desarrolló una teoría de que el ataque de las abejas fue parte del montaje de "vamos a desatar el fin del mundo y voy a ser dueño de tu mente" de los Hives, porque no era posible que las abejas no nos hubieran picado ni tantito y que hubieran aparecido y desaparecido tan repentinamente. Me pareció una teoría muy sensata. La compartí con Juan, quien se cagó de risa. Después se me ocurrió ahondar en la teoría, a lo que Juan, a carcajadas, me contestó:
"A ver, Montserrat. ¿CÓMO CREES QUE VAN A EXISTIR ABEJAS ROBOTS AMAESTRADAS PARA NO PICAR Y SÓLO ASUSTAR??? NETA NO MAMES"
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