
Esa soy yo, a las 5:12, muriéndome de sueño.
Llegué a las 4:13. Mi avión, si el clima raro de enero -o de siempre- lo permite, saldrá a las 6:30. Las primeras dos horas del viaje. Todo mundo sabe que yo despierta a estas horas es algo inusual, bueno, replanteo: yo sobria/noenlafiesta despierta a esta hora es algo muy raro. Ni cuando tenía clase de 7, ni cuando trabajaba en Santa Fe y entraba a las 7:45. Recuerdo entonces a una compañerita de trabajo en DaimlerChrysler, se llamaba Yadira Lizbeth -les juro que no lo estoy inventando- y era de esas señoritas que parece que nacieron con un chip que les impide salir de su casa sin delineador y pelo planchado. La pobre Lizbeth me caía re mal, no sólo porque era muy arreglada y ultra femenina -cosa que yo, por más que intento pus no me sale- sino que tenía media neurona y al hablar, de diez palabras que decía, cuatro eran "shalala", dos "lararala" y las cuatro restantes algo pendejo sin importar de qué estuviera hablando, i.e. "Oseaaaaa, fíjate que llegué al Juzgado, shalala, lararala, pregunté por el juez y shalala, no me quiso recibir y lararala, entonces le dije al secretario de acuerdos que era un tema muy importante y shalala y me dieron cita para mañana y lararala... oooseaaaa que se creeee para no recibirme" (todo esto mientras se agarraba el pelo como si se estuviera peinando y parpadeaba sus larguísimas pestañas de kilos de rimel). La cosa empeoraba notablemente cuando hablaba de algún interés amoroso o nos contaba sus hazañas del fin de semana en el reino de Coapa -la chica era coapeña- "Oseaaaa, llegó Enrique al lugar y shalala, pidió una cuba y lararala y oseaaaa que se creeee yo no tomo ron, entonces le dije fíjate Enrique lararala, o seaaa yo no tomo ron y shalala y si quieres volverme a ver y lararala tienes que pedirme una copa de algo más ligerito y shalala como baileys" (ya para que me ponía a explicarle lo raro que se iba a ver llegar al Carlos o'Brian's a empedar con un date y pedir un bailey's). El caso es que pienso en Yadira Lizbeth porque la ganosa se despertaba todos los días a las 4;30 de la mañana para tener tiempo de acicalarse, pintarse y pintarse y llegar puntual hasta Santa Fe. Yo por supuesto que me "arreglaba" en el coche por ahí de las 9 y media cuando ya iba llegando tarde a alguna audiencia.
El acabose de mi relación cordial con Yadira Lizbeth llegó una tarde de 2006, en la que paseábamos por Sears, buscando un regalo de cumpleaños para el esposo de Gabriela:
Gabriela: ¿Qué le compro?
Yo: Porque no le compras un disco de los Beatles.
Lizbeth: Ayyy, ¿un disco de Los Beatles? o seaaa, noooo, ¿quienes son esos?
Yo indignada y respirando pausadamente: Liz, ¿es broma verdad? (silencio incomodísimo) Liz, no me digas que no sabes quienes son los Beatles...
...
Yo ya no tan calmada y muy indignada: ¿Neta no te sabes ni uno de los nombres de los Beatles?
Lizbeth; ay no!!! ¿por qué tendría que saber eso?
¡¡¡¿¿¿¿¿¿POR QUE ES UNA PREGUNTA DE CULTURA GENERAL DEL MARATÓN?????!!!!!!!!!!!
(este es el momento en el que mis haters dicen "pinche vieja wannabe" jajaja)
Por eso seguro yo no tengo novio y a Yadira Lizbeth le llovían los caballeros tomadores de bacardí.
Pero bueno. Ya me perdí. Decía que estoy en la flamante Terminal 2. Todo con olor a nuevo y no hay un maldito enchufe para conectar mi computadora, espero que en el H. Aeropuerto Internacional General no-se-que-chingados de Hermosillo haya enchufes o me voy a convertir en monstruo. También espero que haya algún norteñote guapo que vaya camino a Las Vegas, si uno de esos que me diga/grite "Vieja! Sin llorar vieja! traígase al chamaco!!!" así con un acentote de norteño y una Cheyenne al lado. Oh si, para que, cuando lleguen los 10 elementos restantes del tour, yo ya me haya casado con un norteño de Sonora.
Ya me volví a perder. Puto Starbucks abrió justo a los 15 minutos de que decidí comprarme un rico y barato cafecito del Seven. Se me había olvidado cómo me gustan los cafecitos del Seven, lástima que están retacados de azúcar y -en mi persona- tienen el mismo efecto que un red bull. Ojalá hoy sea la excepción porque se me olvidó el rivotril que amablemente me sacó mi má y no se si podré dormir en el avión, ay es que tengo una relación super tormentosa con el avión. Siempre que estoy pajareando en una sala de espera veo a las "sobrecargos" (tan bonita que es la palabra "sobrecargo", es tan bonita como "hilarante", palabra que le gusta mucho al Poyito) pasar y me dan unas ganas locas de ser sobrecargo y estar todo el tiempo entre aeropuerto y aeropuerto, caminando con aires de grandeza mientras arrastro mi maletita de ruedas y trato de ligarme al piloto de KLM, que seguro es un guerito desabrido ojiazul de esos que me vuelven loca.... DIOS! QUE ME PASA???? TENGO QUE DEJAR DE PENSAR EN HOMBREEEEES!. Por alguna razón que desconozco, la tripulación de todos los aviones de Aeroméxico están pasando por esta Sala 65 y yo sólo pienso -ademas de en hombres- en que debí ser sobrecargo, pero luego pienso en la turbina del avión y ya no me dan tantas ganas, me entra el miedito y porquechingadosdejéelrivotril. Bueno, véase por el lado positivo: hubiese sido muy desagradable estar toda dopada en el aeropuerto de Hermosillo, tratando de dormirme en el piso, se me ensuciaría mi veintiunica sudadera blanca.
Ya son las 5:50 y nadie se aparece en el mostrador. Cómo toda la gente que no tiene nada que hacer, no tuve mejor idea que ponerme a comer, ya me eché cuatro bigotitos, de los mini, de tia rosa. A este paso el domingo voy a tener que ir corriendo a comprarme unos jeans nuevos porque no voy a entrar en los que traigo puestos. Siguen pasando los pilotos y los sobrecargos, parece desfile, han pasado como 70. Me tocó sentarme en la ventanilla, ojalá que mi acostumbrada suerte de avión me acompañe y me toque una fila vacía para poder dormir dos horitas. Ojalá que no me toque nadie platicador, bueno, si es un guey como el guapo que me tocó en un inolvidable Mérida-México no me quejaré. Ya sólo me quedan tres horas de batería, en cuanto encuentre un enchufe me conectare para poder ver por fin la peli que me regaló Coco el viernes, Cry Baby. Estoy muy hinchada y no se que hacer, me puse unos calcetines de esos que llegan a las rodillas y siento como me cortan la circulación. También ya me dio tos y frío y alergia y siento que me va a cargar la chingada al llegar a Las Vegas con mi mísera sudaderita y mis guantes.
Ya empecé de achacosa, síntoma de que estoy a punto de subirme al avioncito.
Regreso. Espero.