viernes, 17 de septiembre de 2010

bicentenario

México cumplió 200 años de existencia como país independiente hoy.

El tan anunciado festejo comenzó desde ayer en la tarde.

Un multimillonario show en el centro de la ciudad de México: miles de fuegos artificiales, la iluminación increíble que armaron el año pasado sobre el Palacio Nacional ahora en la fachada de la Catedral, acróbatas, conciertos en todas partes, el desfile.

El festejo costó 2 mil 900 millones de pesos.

Según datos proporcionados el otro día por @rtello, con esa cantidad de dinero se comprarían:

- Más de 4 millones de boletos para ir a ver a los Pixies en vivo, con todo y chela;
- 15 helicópteros Black Hawk, 467mil Rifles AR-15 u 83 millones de balas (para la guerra contra el narcotráfico);
- Más de 5 millones de boletos de avión a San Francisco
- 1,835,974 niños desayunos del DIF, sin subsidio.


Y así, nos podemos pasar días enteros enumerando otras cosas en las que podríamos gastar todo ese dinero.

Al H. Gobierno Federal se le hizo buena idea comprar un chingo de polvora, otro chingo de luces y otros elementos y servicios que fueron útiles durante aproximadamente, ocho horas. Estuvieron padres, si, pero... Realmente valió la pena el gasto?

No se que pensar al respecto.

Yo no vi el desfile y apenas si vi el show después del grito. Estuve en una comida escuchando como debo de utilizar mis altas cualidades culinarias con la cochinita pibil y el chicharrón prensado para conquistar al amor de mi vida, entre otras cosas. Aburrido. Fue extraño estar con tanta gente querida sin realmente estar ahí, como fantasma. Uno no puede estar en ninguna parte queriendo estar en otro lado. Pensando en quien-sabe-que. Con los sentimientos atorados. Con la mente en algún lugar remoto que ni siquiera se si existe. O si es necesario.

Pero bueno. Me llamo la atención el momento del grito. A mi, en lo personal, me sale lo patriotero en esta clase de eventos, soy de las que se conmueve con el Cielito Lindo en el mundial y se ponen un letrero en la frente cuando está en el extranjero que dice "soy mexicana". Anoche fue curioso como, en cuanto apareció nuestro Presidente a cuadro, antes de que los militares le entregaran la bandera, el 90% de los asistentes lo abuchearon pasionalmente, como si estuvieran en el Zócalo y Calderón los pudiera escuchar.

Buuuuuuuuuuuuuuuu.

Luego vino el Grito, el himno y todo mundo gritó y cantó emocionado. Pienso que el problema entonces no es el Grito en sí, sino el que da el Grito.

Yo seguía pensando en quien-sabe-que.

En fin.

Punto y aparte.

Nunca me ha gustado esperar. Quiero escribir más y no me atrevo. O no me sale. No entiendo qué esta sucediendo.

Un silencio bien colocado puede matar a cualquiera y tu lo sabes de sobra. Para mi desgracia, es una táctica que dominas a la perfección.

Chale.

2 comentarios:

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.