Como lo prometido es deuda, el miércoles tomé tanto tequila que la cruda todavía no se me quita. Me desperté a las seis de la mañana del jueves y lo primero que hice, como en todos esos casos, fue checar mi celular...
Nada. FIUF!
Entonces, mis neuronas están en proceso de resucitación y lo único medianamente coherente que se me ocurre es subir otro trailer.
En algún lado leí que esta novela, de Jonathan Safran Foer, era una maravilla pero después leí que es de lo más sentimental y cursi. La película se me antoja mucho. Tiene todo mi tipo y seguro la nominan al premio de la Academia. La neta es que una película de las que me hacen llorar no me vendría nada mal ahorita. El título me encanta y si el director es el mismo de Billy Elliot y The Hours, es probable que me guste.
Extremely Loud and Incredibly Close.
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