martes, 9 de julio de 2013

suadero

Desde hace algunas semanas, por alguna misteriosa razón, bajó la cantidad de gente que viene a mi oficina a pedir asesoría. No se a qué se deba pero bueno. Hoy vino la señora Estrellita Guadalupe López Hernández, quien me permitió utilizar su nombre para esta entrada. Llegó a Estados Unidos hace catorce años, con su esposo y su hijo de dos años. Obviamente -en sus palabras- no traía documentos y entró por Arizona, cuando era todavía fácil entrar por Arizona, de ahi jaló para California y luego llegó hasta acá. "No puedo con el clima, pero ni modo, aquí es seguro y hay trabajo", me dice. A los siete años de estar aquí, fue víctima de violencia doméstica por parte de su esposo y, le fue tan mal, que el gobierno de Estados Unidos le dio a ella y a su hijo una visa humanitaria. Se divorció, el esposo fue deportado y ahora ella ya es residente permanente y rehizo su vida con otra persona. Llegó a mi oficina porque a su hijo le aprobaron el trámite para ser también residente permanente, necesita su pasaporte y su matrícula consular, obviamente, tiene terror sólo de pensar en que tiene que buscar a su papá y pedirle que firme una OP-7 (la autorización para que a los menores de edad se les pueda expedir un pasaporte sin la presencia física de uno de los padres). Según me cuenta, ya había intentado obtener estos documentos en otras dos ocasiones, una de ellas para el trámite de la visa humanitaria y lo único que consiguió fue ponerse a llorar cuando el cónsul encargado -uno de esos tipos del Servicio Exterior Mexicano que parece fueron entrenados para ser prepotentes y evitar que los paisanos tengan acceso a cualquier cosa a la que puedan tener acceso- le dijo que a él no le interesaba que su esposo se la hubiera madreado, que si no estaba aquí no había forma de que le dieran un pasaporte a su hijo porque "después se van a ir contra mi". Lo que es no tener ganas de leer los artículos 21 y 28 del Reglamento de Pasaportes. Lo bueno fue que llegó alguien que si tuvo ganas de leer la normatividad aplicable y nos dijo que, cuando se trata de regularización migratoria, si se puede autorizar la expedición de pasaportes a menores de edad en estas circunstancias.

En esas estábamos, autorizando el pasaporte, cuando la señora Estrellita (su acta de nacimiento no dice Estrella, dice Estrellita) me dijo muy convencida: "Lo que más extraño de México son los tacos de suadero, tengo doce años sin comer uno. A veces hasta sueño con el olor del puesto de al lado de mi casa, porque si, aquí en el gabacho uno encuentra de todo pero nunca va a encontrar un taco de suadero como los del Distrito Federal". Ay estas chilangas insoportables.

Pues si. Aquí ni buscando por debajo de las piedras vas a encontrar algo ni remotamente parecido a un taco de suadero.

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