jueves, 4 de septiembre de 2014

cerati

La primera vez que vi a Soda Stereo fue en su despedida en el Palacio de los Deportes. Pensé que sería la última. Boletos de último minuto, hasta arriba. Piel chinita. Adrián y mi hermana. Sergio. La inolvidable foto de los encendedores. Primavera cero. Me gustaría recordar de golpe la fecha exacta de ese concierto sin tener que recurrir a google o wikipedia pero, a estas alturas del partido, la memoria me traiciona. Se que fue en 1997. Tenía 18 años. 

Lo que si recuerdo perfectamente bien son los miles de momentos increíbles que pasé mientras sonaba Comfort y Música para Volar. Sueño Stereo. Bocanada. Amor Amarillo. Canción Animal. Dynamo. También recuerdo los momentos horribles. 

A Cerati lo fuimos perdiendo lenta y tortuosamente desde hace cuatro años. Como una macabra referencia personal, el proceso empezó en Caracas, Venezuela. 
Disco eterno. 
Desordené átomos tuyos para hacerte aparecer. 

Secreta o públicamente, muchos de nosotros deseabamos leer el encabezado: "Cerati despierta". 

Nunca llegó.

Hablaré por mi: hoy se murió un pedazo de mi pasado y de mi cada vez más lejana juventud. 

Cruza el amor, yo cruzaré los dedos.

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