El peor de los abandonos.
Más que abandono, ha sido como estar en el ojo de un huracán.
Se que no me leo muy emocionada. Si me estuvieran escuchando pensarían lo mismo. Creo que mi emoción está opacada por el shock y el pánico. Alguien por ahí me dijo que sin miedo, que lo haré muy bien. Nada más no puedo dejar de sentir pánico atroz.
EL HURACÁN.
No ha parado
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