sábado, 9 de mayo de 2015

9 de mayo

Tengo esta manía poco saludable de no poderme borrar de la cabeza ciertas fechas.

Al nueve de mayo durante ocho años lo recordé como un día divertidisimo en el que cierta persona renunció a su trabajo, yo recién iniciaba en un nuevo trabajo (por lo visto me gusta cambiarme de trabajo los primeros de mayo) y decidimos festejar dichos eventos con varias botellas de vino tinto -cuando todavía podía tomar vino tinto sin sentirme fatal... treintaydondeandabas- repitiendo canciones en un ipod y dándonos unos besos de antología. De esos que das cuando tienes veinte años y el amor parece un sentimiento real y efectivo.

Me gustaba que llegara el nueve de mayo para acordarme de esa noche y sonreir hasta que el año pasado mi recuerdo cambió por completo. Estaba en la oficina de mi jefa cuando recibí LA llamada: "lo vamos a dormir". Creo que no lloraba tanto desde la muerte de mi papá.

Un año después, sigo escuchando sus patitas caminando en el piso cuando voy a casa de mi mamá y me salta el corazón porque por un segundo se me olvida que ya no está con nosotros.

El sentimiento real, efectivo e incondicional que despiertan los perros.


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