viernes, 30 de marzo de 2012

vive latino 13

Regresé al Vive Latino, por más que me había propuesto firmemente no hacerlo. Y la neta es que no me arrepiento porque me divertí mucho.

El sábado no tenía planeado ir pero Juan me invitó de último minuto. Que bien lo pasamos. Llegué tarde, Juan Cirerol y Los Infierno fueron gratas sorpresas, sobre todo Cirerol -a quien ya le traía ganas- que toca la guitarra de manera impecable y no se parece a nada que haya en México: música honesta sin pretensiones. Viva mi Johnny Cash de Mexicali. Y con Los Infierno pasó que no hay forma en que no me guste una banda que toque algo similar al punk, que esté uniformada y que cante a gritos PINCHES MARIGUANOS HACEN MUCHO RUIDO. Gratísimas sorpresas

Pues es que si, pinches mariguanos hacen mucho ruido.

De ahí nos fuimos a aplatanar a la grada del escenario principal cual viejitos que somos con sendos tragos cuátruples a "escuchar" a Foster The People. H-u-e-v-a. Se puso mejor el chisme, pero reconozco que gran parte de la gente que estaba en la grada iba a verlos. No se que pensar respecto al dichoso mariachi con el que acompañaron Pumped Up Kicks, es irse a la segura con una rola que no necesita esa seguridad porque es su único éxito. En fin.

De ahí al lugar de siempre para Kasabian y los tacvbos. En diez años que tengo asistiendo al festival no recuerdo haberlo visto tan lleno. Kasabian bien, tocan chingón pero la gente no los estaba pelando. Me cae bien la gente que reconoce que es su primer festival y que se le nota que no está acostumbrada a los eventos masivos y que no es adepta a ese tipo de música pero que le echa un chingo de ganas. Así eran la mitad de los nuevos amigos con los que vimos a los Tacvubos.

Alguien me preguntó quién creo es el sucesor de Cerati y no supe que responder. Supongo que el sucesor de Soda Stereo si es Café Tacvba. ¿O no?

Café Tacvba.

Cada vez que veo a Café Tacvba me quedo sin palabras, lo cual está cabrón considerando que en 20 años los he visto tantas veces que ya perdí la cuenta. Como siempre, un concierto emotivo que te deja la piel chinita y te hace bailar como adolescente, aun cuando tuvo varios detalles (¿qué sus pantallas nunca van a funcionar?) técnicos. Muy bueno el inesperado popurrí/tributo de covers a Porter, Quiero Club, Hello Seahorse, Kinky, Nortec, Plastilina Mosh.

Lo que me hace pensar en el día siguiente y me lleva a mi conclusión del evento: ¿Por qué las bandas que encabezan los carteles del Vive Latino siempre son las mismas? Zoé, Café Tacvba, Molotov, los Cadillacs, Fobia una y otra vez. ¿Hasta cuando llegarán los nuevos? ¿es en serio que no hay ninguna banda relativamente nueva que pueda hacerlo?

El domingo fue otro pedo. Musicalmente disfruté muchísimo más el sábado pero el domingo lo pasé re bien y tuve gran compañía. Lo mejor: Ilya Kuryaki and the Valderramas, a quien le toco ese bonito horario en que no estamos tan pedos pero estamos muertos de risa, sigue siendo de día pero ya se ven las estrellas -y la luna y las estrellas esa tarde se vieron MUY bien- y tuvo grandes momentos con Coolo y la de Jennifer López. Madness valió la pena na más de escuchar el inicio de One Step Beyond. Molotov no fue lo que esperaba. Platicaba con uno de mis compañeros de concierto (el guerito responsable de este sitio al que ahora cito sin cesar) de las contradicciones de Molotov pero hablaré de eso después. Ya para Fatboy Slim yo estaba con varias chelas encima y como que todo lo escuchaba y lo veía chingonsísimo, pero al día siguiente reflexioné y no me gustó nada: deberían aclarar que es un dj set y no un acto en vivo y así nos evitamos caminar kilómetros y kilómetros porque ya cerraron el metro y no hacemos corajes porque tocó durante 6 minutos la rola de Antonio Banderas y las cubanderas que ponían en el coco bongo cuando tenía 18 años.

Definitivamente, disfruto presenciar conciertos con gente que se emociona cuando el cuerpo vibra de lo fuerte que está el sonido (vibra literal, no vibra de "como vibramos"). También disfruto que alguien me hable de música, y el guertio tal vez no sabe que cada vez que lo hace me deja pensando y queriendo que no deje de hablar. Podría escucharlo durante muchas horas.

Me faltó Praise You y creo que la escuché a lo lejos cuando ya estaba a punto de cruzar Río Churubusco y mi malcopeo andaba a todo lo que daba. Pobre del guerito -él qué culpa tiene-, le tiré tanto al reino de Coapa en mi malacopa que si no me quisiera acompañar a ningún otro concierto lo entendería.

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