Estoy tan cansada que ya no se en que idioma hablo. A los que les tengo que hablar en español les hablo en inglés y viceversa. Nunca había convivido con gente de tantos países tan ajenos a mi: India, Vietnam, Bangladesh, Filipinas. Y esos son sólo con los que estoy compartiendo el Academic Residency, porque en D.C. -ahora ya estoy en Colorado, en Denver- había de Indonesia, Malasia, Turquia, Kasajstán, Ucranía, Arabia Saudita. Muy pocos latinos, menos europeos.
Ha sido toda una experiencia.
Además, las vacaciones express con mi madre. Con todo y que anoche nos moríamos de frío, al grado que hubo un momento en el que casi me pongo a llorar de como me dolian los huesos, cuando estábamos esperando la mesa en Pennsylvania Avenue, fue una gran viaje. Descubriendo cosas de la otra que ya no recordábamos o no sabíamos.
Muchos aviones. Hoy me subí al quinto en una semana. Me tocó sentarme en medio pero me pasé dos horas del vuelo dormida y las otras dos a las carcajadas más ruidosas con una washingtoniana que acababa de descubrir dos semanas antes que tenía cuatro meses de embarazo -difícil de creer pero si pasa- y no sabía quien era el papá. Hablaba perfecto español.
Estoy muy cansada. Aunque todo ha valido la pena.
Mi cumpleaños super bueno. Muy pocos mensajes de whatsapp pero suficientes para sentirme querida. No veo mejor forma de pasar mi cumpleaños que viendo cuadros de Rothko en the National Gallery of Art (y tomándoles fotos clandestinas), leyendo periódicos viejos y viendo todas las fotos ganadoras del Pulitzer en el Newseum, caminando por D.C. y atascándome de mules frites con una gran amiga y mi madre. Ni una sóla llamada telefónica, CERO Facebook. Lo único que extraño de Facebook es poder compartirles mis fotos a mis amigos de lejos, todo lo demás ni tantito. No extraño sus fotos haciendo abdominales ni enseñando sus resultados de cualquiera de las sectas deportistas a las que se hayan inscrito ni sus botes de jugo desintoxicador ni sus fotos de bebes ni sus demostraciones públicas de amor. Mucho menos extraño ver lo enamorado que está mi crush, al que no le creo ni madre. Pero bueno. Cuando llegué al restaurante (Le Diplomat, BUENÍSIMO) el mesero se acercó y nos ofreció una botella de vino tinto, le dijimos que no tomaríamos tinto, que queríamos by the glass y blanco. Nos puso cara de "qué pedo con estas mexicanas", se llevó la botella, regresó, le dijimos que no. Se acercó el gerente y me dijo "es un regalo" ¿Cómo que un regalo? si, aquí está la nota. Total que CM me había mandado la botella... desde México. No la vi venir. Fue una sorpresota. Cabe mencionar que mi compañera de cena acaba de salir de un cancer-linfomadehodgkins- brutal. Si no sabes ni te das cuenta. Nos reímos las tres horas de cena y comimos delicioso.
I've never felt so happy, thankful and alive.
Después, estar verdaderamente en chinga, poniendo atención a las pláticas y negociando cuatro convenios a distancia con los británicos al mismo tiempo. Complicado. Leyendo mensajes muy inesperados con sonrisas muy esperadas. Morirse de frío. Pero en serio.
Ahora estoy en Denver, con menos frío, pocas ganas de escribir, viendo Say Yes to the Dress. Deprimente. Ya le cambié a Jimmy-miamor-Fallon.
Me voy a regresar a México y voy a querer ponerme a llorar.
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