Ayer llegue a Acapulco y fue un caos parecidisimo a La Risa en Vacaciones. O a mi breve estancia en Puerto Vallarta. De primer día de vacación no tuvo nada. Hoy tampoco. Estuvo nublado y me pase horas en un Wal-mart. Eso no estuvo tan mal, Wal-mart es mi tienda favorita después de Le Target. Extraño a la San Antonio Sound Machine, necesitamos organizar un viaje aunque sea a Perinorte. O de perdis a Santa Fe. Hoy fui al departamento de mis tíos los Henriquez y comi como si el 2011 nunca fuera a llegar. Bueno, en general ese ha sido mi comportamiento alimenticio de los últimos días. Who cares. Ayer, antes del caos, Santa Claus fue a dejarme un regalo a mi casa: una playera de Pixies y un iPhone. Un iPhone. Justo un día antes había cambiado mi blackberry por uno nuevo porque el mío se descompuso. El martes no tenía ningún teléfono, ahora tengo tres y un dilema horrible. En lo que mi cabeza tomaba la difícil decisión tecnológica, configure mi correo en el iPhone. Oh sorpresa. Mi contraseña, por alguna misteriosa razón valió madres cuando trate de configurarlo en el nuevo blackberry y entre en crisis.
Crisis de las buenas.
Tuve que regresar al iPhone y hacer un show para recuperar mi contraseña. O a lo mejor me hackearon. Heme aquí sufriendo para escribir, sin saber poner acentos y dependiendo del autocorrector. En cuanto termine esta entrada, intentare configurar otra vez el blackberry. Espero no volver a sufrir ninguna crisis.
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