La JohnHughesmania sigue a todo lo que da. Anoche tocó Pretty in Pink y porque me la encontré en la tele, la neta.
Fácil, fácil he visto Pretty in Pink como 12 veces pero nunca he visto el principio. Siempre la agarro justo cuando Iona le está enseñando a Andie el vestido que usó en su prom, o por ahí, a veces cuando el papá está en el dramón de que la mamá los abandonó, a veces antes, pero no tengo idea -o no recuerdo- cómo empieza.
Igual no importa. Escribía hace unos días que de las cosas que más me gustan de John Hughes, como director o guionista, es su capacidad para retratar la adolescencia ochentera. Según leía ayer en una fuente poco confiable, el final original de Pretty in Pink fue modificado por Hughes porque no quería dar una idea errónea de la posibilidad de convivencia entre ricos y pobres. Viéndolo fríamente, las películas de Hughes pueden rayar en la ingenuidad y hasta en la estupidez: la pobre que se enamora de la rico; el outsider que termina bailando con la guapa del prom; el rebelde que se liga a la fresa; el deportista que se liga a la darketa; los nerds que le dan vida a una super modelo. Cual argumento de telenovela chafa.
La diferencia entre la telenovela de chavitos chafa y el señor Hughes, bueno, una de las miles de diferencias, es que el señor Hughes no nos pone a unos adolescentes idiotas. Si algunas de las tramas parecen pendejas es porque a los 18 años la mayoría de nuestras tramas eran pendejas (a veces todavía lo son): nos gusta el guey que no nos pela, queremos pertenecer a un grupo distinto del que somos, dejamos mensajes que no le llegan al destinatario, nos molestan en la escuela, molestamos en la escuela, estamos enamoradas de nuestro mejor amigo que a su vez está enamorado de la vieja más guapa de la escuela. Y así. Y la música. Sus secuencias memorables.
Anoche me moría de risa con la escena en la que Andie le dice a Blaine (el galán) que le ha dejado miles de mensajes y él le contesta "es que en mi casa son muy irresponsables con eso". ¿Alguien se acuerda de cuándo teníamos que hablar a las casas para localizar a la banda? "Hola Ana ¿cómo estás? Habla Montserrat, ¿está Sergio?" O el oso de que te contestara el papá de alguien que te gustaba y todavía no conocías bien... uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu. Extraño los teléfonos fijos. Extraño lo simple que era todo aunque tengo una relación amor-odio cabrona con mi blackberry.
Es eso. Que Molly Ringwald me da nostalgia de algo que ni siquiera me tocó vivir porque, cuando salió esta película, yo tenía 7 años, pero cada vez que la veo, me acuerdo de una época en la que todo era mucho más simple.
Pero bueno. En otra entrada, escrita en una de las 12 veces que el control remoto me la trajo, decía que Alan Harper alguna vez había sido Duckie. El teto alguna vez fue un marginado lleno de onda.
De Pretty in Pink: Duckie en su interpretación de Try a Little Tenderness de Otis Redding. La primera vez que vi esta secuencia fue en un spot de VH1 y no me la podía sacar de la cabeza.
Claro que me acuerdo cuando tenías que hablar a casa de la que te gustaba y pedir por ella, me acuerdo mucho de llamar a casa de mi noviecita y que me contestara el papa o la abuela (no había mama) y los nervios y el oso... Recuerdo como tenía que agarrar un valor tremendo para marcar los números y que me contestara x. También recuerdo el show para quedarse de ver en algún lado a cierta hora... No había como saber si llegaba o no tu date, ahí los plantones eran verdaderamente plantones...
ResponderEliminarQue tiempos aquellos.
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