viernes, 12 de octubre de 2012

mosquitos

Supongo que tarde o temprano tenía que tener un día malo.

No se en qué momento se torció, porque me desperté de muy buen humor y en el radio pusieron a Jeff Buckley. "Jeff Buckley no porque lloro" escribí en twitter.  No es cierto, me pone de buenas. El frío infame de la semana pasada se quitó y no sufrí tanto en la bici. Llegué a la oficina y ya tenía cuatro mensajes de gente preguntando por deportados. Desde que a Gobernación se le ocurrió cambiar la logística de la deportación es un desmadre.

De ahí en adelante todo fue hacia abajo. Totalmente hacia abajo. Me frustran los servidores públicos sin vocación. Me frustra que un guey con un puesto tan importante sea un huevon. Me frustra que haya alguien en México que está a punto de perder la patria potestad de su chavito de ocho años porque no tiene visa y la tipa encargada de darle la orientación necesaria al señor para sacar un permiso humanitario en la frontera no considere importante hacerlo. El señor te suplica llorando que lo ayudes y tu no sabes cómo explicarle que a alguien le dio hueva revisar un sistema y contestar un teléfono. Se me rompe el puto corazón. Luego todo mi timeline hablando de New Order y el Corona Caminar. New Order. Estoy ardida como pocas veces porque no voy a ver a New Order. Ardida a grados insospechados. Tenía toda la intención de endeudarme e ir a Nueva York a verlos pero R me dijo que sin Peter Hook no valía la pena. Que me ahorrara el dinero. El domingo ahi van a estar, van a tocar Temptation y yo me voy a deprimir, me va a atacar el jamaicón y me voy a pasar toda la pinche noche pensando en qué chingados hago hasta acá. El lunes en la mañana se me va a olvidar pero cuando lea todas sus reseñas me voy a acordar y me voy a emputar otra vez. Ardidisima. Entonces pienso en el señor Peralta y su problema de patria potestad and I got myself together.

También me super peleé con mi mamá. 

Mierda.

Salí tardísimo de trabajar. Ahi venía, como a dos cuadras de la oficina, en chinga en la bici cuando vi una especie de polvadera a lo lejos, entre unos árboles. El otoño ha resultado ser una época muy rara en el pueblo y a cada rato parece que están cayendo las plagas del apocalipsis, el pedo es que uno no sabe cuando son bichos y cuando son esporas cayendo de los árboles. Vi a alguien caminando entre la polvadera, vi unos árboles y pensé "son esporas". Pasé a toda velocidad. Corte a: yo tapizada de puntos verdes. No eran esporas, eran mosquitos.

Mosquitos verdes pegados en toda mi ropa. Y mi pelo.

Mi pelo.

En mi pelo se puede perder una pluma. Ahi les encargo los mosquitos.

Me faltaban como quince minutos de pedalear para llegar a mi casa. De ahí en adelante todo fue psicosis digna de Hitchcock. Me sacudía y me sacudía y seguían apareciendo bichitos. De puto terror. Llegué a bañarme pero sigo teniendo esa sensación.

Malditos bichitos.

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