sábado, 20 de octubre de 2012

wallflower

Acabo de ver The Perks of Being a Wallflower y me traumé. El día que llegué a Estados Unidos me enteré de su existencia porque, al hojear una Rolling Stone, vi un anuncio que decía "coming this fall".

En ese momento, el otoño se veía muy muy lejano. 

Luego vi un anuncio en el cine del barrio que decía "The Breakfast Club of this generarion" y me dieron todavía más ganas de verla, porque es sabido que soy una entusiasta muy entusiasta de la filmografía de John Hughes.

La semana pasada la estrenaron y, como he estado en chinga, hasta hoy pude ir.

Tras.

No quiero comentar nada porque tengo entendido que la estrenan en México hasta el 2 de noviembre y estaría bien que cualquiera que siga leyendo esto y decida ir a verla, lo haga en las mismas circunstancias que yo, sin tener ni puta idea de que se trata. Me limitaré a decir esto:

- Me encantó. Entró en mi lista de películas favoritas.
- Me afectó mucho. Era algo que no me esperaba.
- Lloré muchísimo, sobre todo en una secuencia, que es maravillosa. Cualquiera que me conozca sabrá perfecto en cual fue.
- El soundtrack es una joya.
- Tiene unos diálogos hermosos.

Ya pedí la novela (porque la película es la adaptación del libro del mismo nombre y, cosa cagada, está adaptada y dirigida por el escritor de la novela) y me muero de ganas de leerla.

Salí del cine hace como dos horas y no he dejado de pensar en lo que vi. Se me estrujó el corazón. Me di cuenta de que, por muchas razones, NO coincido con la mayoría de mis contemporáneos. Estoy en otro momento, no se si necesariamente sea fuera de lugar, pero definitivamente es otro momento. Mientras mis compañeros de generación se llenan de hijos yo estoy acá haciendo un trabajo para el que necesitas cualquier cosa menos estabilidad. Hoy estoy aquí y pasado mañana puedo estar en Presidio o en New Orleans. No me siento de mi edad y posiblemente, no me he dado cuenta de que ya crecí y que los veinte años se me fueron hace un chingo. Quizá por eso me pegó tanto una película de preparatorianos, porque lo que hago y como vivo no coincide con lo que debería estar viviendo. Supongo que no me arrepiento de eso.

Pensé en muchas cosas: en mis amigos, en esas fiestas interminables donde bailas y bailas y te ríes sin parar. Pensé en quien durante mucho tiempo fue mi persona favorita, en como te brillan los ojos cuando te das cuenta de que estás enamorada y en lo increíble que se siente que alguien se tomé unos minutos, los que sean, y te regale un mixtape (o playlist ). Porque pocas cosas son tan íntimas como elegir una selección de canciones pensando en alguien y dársela.

Ahi estaba yo, con mis treinta y tres años, sentada en la obscuridad acogedora del cine, escuchando esa canción, llorando sin parar porque soy una llorona.

"and in this moment, I swear, we are infinite."

1 comentario:

  1. Acabo de ver esa película el lunes. Me afectó mucho la película ahora que te leo (no había leido esta entrada) ya no me siento tan mal. Seguro que a mi me pegó por razones diferentes pero... bueno el caso es que también me gustó!

    En fin, te mando saludos!

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.