Continuan los días laborales de pesadilla. Cualquiera que siga en Twitter a León Krauze sabe que el señor Krauze está en la frontera y decidió abanderar el caso de Mayra, una madre deportada cuyas dos hijas están bajo la custodia del Estado de Utah.
Cuando leí ese tuit, en el que narraba esta gran injusticia, le contesté inmediatamente, poniéndome a sus órdenes. Le escribí otros tres tuits y el señor Krauze no contestó ni uno. Contestó hasta que el Cónsul de Protección le escribió. (¿No que mucha urgencia?) No se bien como está el caso de las niñas Martinez porque sus expedientes estuvieron ocupados toda la mañana pero si se que el trámite está abierto, que hemos participado y que la señora Mayra no está abandonada, como sugiere Krauze. El trámite no está siendo ni injusto ni arbitrario: si un niño estadounidense se queda -por la razón que sea- sin papás, su custodia la tiene el Estado, y por estado me refiero a Estados Unidos.
En fin. Interesante cuando uno está del otro lado.
Si Krauze supiera que casos como estos, tenemos como 30, sólo en este Consulado, se muere de tristeza.. Por lo menos a mí, se me rompe un poquito el corazón cuando leo que no se logró reunir a niños con sus padres, abuelos o familiares en México. A veces es mucho más complejo y son los propios padres los que piden que los niños sean dados en adopción porque sus vidas aquí serán totalmente distintas. Desconozco porque Krauze decidió representar justo a Mayra pero, si de algo estoy segura es de que ella no es la única.
Pero bueno.
En otros temas, hace rato descubrí que, aunque estoy a 3,220 kilómetros de la ciudad de México, cuando le cuelgo el teléfono sigo sintiendo igual de feo. Aveces me dan ganas de llorar aunque no quiera. No me puedo controlar y me odio por eso porque habiendo tanto sufrimiento por motivos serios yo no puedo ni debo darme el lujo de sufrir por pendejadas. Porque esto es una pendejada.
Tanta pinche distancia sirve pa pura mierda.
Canta La Habitación Roja: aunque no me acabe de gustar tengo que reconocer que te busco en cualquier parte. Aquí nunca pasa nada.
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