La espera continua. Odio esperar. Ha sido toda una lección de paciencia.
No me gusta esperar pero igual te espero. No se en qué momento me cayó tan gordo Calamaro que lo dejé de escuchar. Bueno, el 31 de diciembre puse el Palabras Más, Palabras Menos de Los Rodríguez y me acordé de que me encantaba. Lo canté con mucho gusto.
Decía que no me gusta esperar. No. Me rechoca pero debo reconocer que esto, además de lección, ha sido un reto: no clavarse, no enojarse, decir con toda claridad lo que uno quiere, alegrarse en serio cuando su nombre aparece en la pantalla, reírse, no tener expectativas. Me lo he estado imaginando tanto que cuando lo vea no se cómo voy reaccionar. Ojalá no terminé encerrada en un baño, como aquella noche en Miami en la que estaba tan nerviosa de estar en casa de Iñaki que me dio un ataque de pánico y no podía salir. Super sexy yo.
Pero bueno, lo sabré hasta que suceda. Ya veremos si le aprendí algo a los gringos.
En otras cosas, hoy, después de once años de trabajar, logré llegar a donde quería. Todavía no me cae el veinte. Lo más chingón es que nadie me lo regaló, me lo gané por mérito propio.
Me queda claro que todo lo que ha sucedido fue para llegar hasta este punto. Como dijo el guapote de Matthew McConalachingada ayer que recibió su Golden Globe "I'm so glad it got passed on so many times because if it didn't get passed on it wouldn't have come to me."
Háblale al mariachi.
Por cierto, ya me urge ver Dallas Buyers Club. Esa, American Hustle y The Wolf of Wall Street las he estado esperando desde hace seis o siete meses. Al Lobo lo vi ayer. Habrá que escribir de eso después.