Últimamente, he contado mucho años:
- ¿Hace cuanto nos conocemos? Uy, como seis años.
- ¿De cuandó es ese disco? Uy, como de hace ocho años.
- ¿Cuándo fue la primera vez que viste a Molotov? Uy, hace como once años.
Ya había escrito que pasé una semana en Cuernavaca sin hacer nada, viendo como la gorda jugaba con mis ya viejísimos sobrinos un viejísimo juego de super nintendo -¡Años por todos lados!- Llevaba dos libros pero lo único que leí fue el Record del martes 18. El encabezado “INFAME” de la portada, hablaba del desproporcionado castigo impuesto a ocho jugadores del América y del Cruz Azul por madrearse al terminar un partido en empate. Utilizo “desproporcionado” en vez de “injusto” porque no me parece injusto que castiguen a los protagonistas de una madriza panbolera. Injusto que no castiguen a todos y que, con todo y fotos suyas jalándole la cara a Sabah, Diego Cervantes salga en blanco ¿Qué si es un castigo desproporcionado? Tal vez, pero nunca injusto. Debo confesar, con cierta culpabilidad, que me prenden los conatos de bronca en el fut. Mejor dicho, me prende cómo se prenden los futbolistas. Me prende cómo se prenden con insultos tan elementales como un “me la pelas, güerito” o “salúdame a tu hermana”. Sí. Así. “Salúdame a tu hermana” y a Zinedine Zidane se le va el pedo y le suelta el cabezazo a Materazzi en plena final de mundial y último partido de su conmovedora carrera. Corte a: tarjeta roja y adiós para siempre Zizou. Debo confesar, con cierta culpabilidad, que en el minuto 111 de esa mañana del 9 de julio de 2006, después del shock, me prendió como nunca Zidane. Imperdonable, diría después Menotti o Valdano o Bianchi o cualquiera de ellos. Chale conmigo.
Si. Mi única lectura vacacional, mientras metía los pies en la alberca, fue el Record, ese periódico especializado en fútbol en el que él escribió/editó/redactó no se cuantos años. Recordé cuando yo trabajaba en DaimlerChrysler y una o dos veces a la semana tomaba caóticos vuelos. Yo en la Sala B del aeropuerto de México City, a las 6 de la mañana, corriendo desesperadamente en tacones. Yo en el aeropuerto de Hermosillo, a las 4 de la tarde, corriendo desesperadamente con los tacones en la mano, porque me deja el avión y no hay otro vuelo de regreso. Yo en el aeropuerto de Mérida, a cualquier hora, llorándole desesperadamente a la no-amable señorita del mostrador de Mexicana para que me deje subir al avión que despega en 20 minutos. Yo en el aeropuerto de Villahermosa, gritándole como loca a mi asistente porque me compró un boleto Villahermosa-Cancún en vez de uno Villahermosa-México y ya no hay lugar en el avión. Yo en medio de la nada en Chihuahua, con una caja enorme de carne en la mano, llorándole a un camionero para que me de aventón al aeropuerto porque no me alcanza para el taxi. Yo en el aeropuerto de Monterrey llorando porque no logré que desecharan la queja, me dejó el avión, el siguiente vuelo es a las 10 de la noche y no traigo ipod. Yo corriendo todo el puto día como si fuera Lola, estuviera en una película y tuviera el pelo naranja. Corre, Lola, corre. Tenía buena suerte hasta eso, porque llegaba tarde o corriendo pero en caso todas las ocasiones lograba subirme al avión y no leía otra cosa más que el Record. Era el único lugar en el que lo leía.
Recuerdo la primera vez que leí su nombre escrito en el Record, fue hace mucho, en un vuelo de esos que salen a las 5 de la mañana y todos los pasajeros somos trajeados con portafolios y expedientes en la mano que cabecean en contra de su voluntad, en vez de dormirse y dejarse de mamadas. Él se encargaba de redactar el Suplemento Fan del fucking América (de quien más) y me parecía muy curioso que alguien como él escribiera así. Es una lástima que ya no escriba.
Me gustan los aviones, me gusta todo el trámite previo a los aviones menos las filas del mostrador. No recuerdo en donde leí que los aeropuertos son lugares atemporales por excelencia. Así como los estadios cuando hay partido de futbol. Me rayan los aeropuertos.
Me gustan los aviones. Pienso en la rola de Los Aviones y porque quiero dormir y soñar con ella mientras por afuera pasan los aviones. Como que me imagino un hotel de aeropuerto, con sabanas blancas recien lavaditas, podría pasarme horas viendo aviones pasar. ¨No te voy a llamar ni una sola vez en cuatro días o si no voy a hacer cualquier cosa que me digas¨ es una advertencia que debí escuchar long time ago. Pero nunca se me ha dado eso de hacerle caso a las advertencias.
Una mentira repetida mil veces se vuelve una verdad, dice Monocordio.
Tengo atrofiadas las ideas, me preocupa.
Se abrió una puerta en mi vida muy inesperada. Lo haré. No lo haré. Lo haré. No lo haré. Aish.
amo estos tratados tuyos...me recordaste una vez que regresaba de Culiacán con mi hermoso ex jefe a quien amé desde que lo vi aun con sus 10kilos de mas... (por cierto, lo conocí primero por telefono, por telefono me contrato y la primera vez que estuvimos face to face fue en el aeropuerto de toluca rumbo a Guadalajara... Aclaro no soy dama de compañía eh... pero mi contratación si fue algo poco común...) luego se puso a dieta porque se iba a casar ( a estas alturas ya cambio de estado civil) y todavia me toco verlo como con 15 kilos menos de cuando lo conocí... bombonzasoo,.... pero a lo que iba es que esa vez por estar cenando birria llegamos tardísimo al aeropuerto, ya no nos querian registrar y con un par de ojitos que le hizo a la chica del mostrador y una sonrisa encantadora, la fulana nos dejo subir... la odie y la amé al mismo tiempo... porque yo tenía que llegar al cumpleaños de mi mamá esa noche....veme aquí haciendo casi casi un post en un coment a tu blog... jejesoy re-fan
ResponderEliminarI'm a huge fan too... y este post es prueba de ello
ResponderEliminarcomo dice el slogan ese... just do it!
ResponderEliminarYo apoyo a Sergio, anda; hazlo.
ResponderEliminarhazlo, hazlo, hazlo.¿qué? no importa, hazlo.
ResponderEliminarDo it! Sino, para qué es la vida?Joder, a vivir se ha dicho!Yo tb ando en las mesmas y HOY he tomado la decisión de seguir adelante.
ResponderEliminarAnímate!!!Me pasa lo mismo con ese periódico y los aeropuertos, tiene la peculiaridad de que su lectura no puede verse tan afectada por los detalles del viaje.Saludos!!
ResponderEliminarInesperada y en seeeeerio mana! jajajaaja besos!
ResponderEliminarLos aviones son la neta, también los amo.Si lo sabré yo, jeje.Buen post.Saludos.E.Ahhh sugerencia:Por si te vuelve a tocar eso en los aeropuertos que sabes que vas a caminar y caminar, llévate unos tenis, viajas cómoda y al bajar ya 'tas bonita.
ResponderEliminarOk! Si tengo insomnio pero ya no entendí nada jajajajajajaja, vengo mañana a leerlo con todas mi neuronas -las que si sirven- jajajajajaja.Besos muchos!
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