jueves, 27 de diciembre de 2012

tarantino

No se si sea el fin de año o qué pero estoy insoportable. Debería estar contenta porque tengo a la gorda y a mi madre de visita, lo cual es bueno si consideramos que no ha dejado de nevar en cuatro días, que obviamente no ha salido el sol en esos cuatro días y que hemos estado a -3. Pero no. Estoy insoportable y todo el tiempo me peleo con ellas.

Luego, mi viaje de fin de año a VivaLasVegas valió madres porque soy una desorganizada con mis gastos. Aparentemente mi destino no es ver a los Killers en esta gira. Y luego en el pueblo son tan aburridos que el gustado countdown del Año Nuevo lo hacen a las 9 de la noche.

Zzzzzzzzzzzz Zzzzzzzzzzzzzz Zzzzzzzzzzzzzzz

Luego, me corroe la envidia de ver todas las fotos de todos los que están en la playa. Chinguen a su madre.

Lo advertí: estoy insoportable.

La buena: el martes, que no había un carajo que hacer porque ni los camiones trabajaron, nos fuimos a ver Django Unchained.

PELICULÓN.

Okey. Con Tarantino me pasa un poco lo mismo que con Wes Anderson, pierdo la objetividad y, soy tan fan, que se me va el pedo. En mi defensa, debo decir que Moonrise Kingdom, película que ha salido en todas y cada una de las listas de lo mejor del año, no es mi película favorita de Anderson. Al contrario, hubo un momento en el que hasta me aburrí. Extrañé al director de The Royal Tenenbaums con su humor negro. Ya me desvié. Decía que pierdo la objetividad con Tarantino. En este caso, tengo que decir que no me imagino a nadie mejor que Tarantino para dar una clase de historia revisitada de los Estados Unidos. No da tregua. Leí en algun lado que Django Unchained era una película en la que a población blanca le costaría reirse. Estoy de acuerdo. De todas las películas de esclavitud que he visto (me falta la mentada Lincoln) no hay una que aborde el tema de la esclavitud en los plantíos del sur de esta forma, sin que presenten esclavos felices (¿Recuerdan Lo que el viento se llevó?). Neta, no hay modo en que un esclavo haya sido feliz.

Django tiene momentos memorables. Secuencias hermosas. Y Tarantino te bombardea sin parar, fiel a su costumbre, con esos diálogos. Y con un chingo de sangre. Hermoso.

 Como me dijeron que en México se estrena hasta marzo, no diré más. Habrá que poner atención a la primera media hora, que para mí es lo mejor de la película, y a la escena de los caballos y las bolsas.

Vale muchísimo la pena.

Ahora, necesito 100 dólares para ir a ver todas las películas que quiero ver.

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