sábado, 22 de mayo de 2010

martes 20

Sonó el despertador a las 6:30 y por un segundo no supe en dónde estaba. La llamada a desayuno era -y será durante las siguientes cinco o seis mañanas- a las 7, obviamente yo me apareci en la mesa sin bañarme y con lagañas a las 7:15. Veo que uno de mis compañeros se está empacando un plato con algo parecido a una pierna de pollo enorme. A quien se le ocurre dar caldo de pollo de desayunar a estas horas de la madrugada. Mi desayuno entonces se limitó a un pan con mermelada y un "lechero" (café con leche como el que hacen en Veracruz). Tiene un chingo de azúcar. Me da pena pedir que me lo cambien porque no me gusta el azúcar. No me he mareado. Estoy agotada. Terminando de desayunar me quería dormir pero tuvimos que pasar lista. Lograr que los 250 haitianos se formaran de acuerdo al numero del papelito que tienen en la mano fue un triunfo, nos tardamos casi tres horas. Ya se llegar desde la cámara de capitanes al comedor de los haitianos y el personal (del que yo no formo parte) sin perderme, tambien ya se llegar al puente desde mi camarote. El puente no es un puente. El puente es el cuarto donde están todos los controles del barco, incluyendo el timón. Soy la consentida del capitán, a la hora de la comida me invitó una chela que me supo a gloria. Amo la salsa roja que cocinan en este lugar. Pobre de mi, pensando que no iba a tener nada que hacer y me pasé todo el día en chinga, recorrí el barco 13 veces. En uno de los pocos momentos de ocio, el capitán me llevó a ver la bodega vacía y nos topamos con una cáscara, así que mañana tendremos partido de fútbol México contra Haití.

Creo que el trabajo del capitán consiste en firmar papeles cada media hora y dar órdenes. Todo el tiempo. Y cada vez que termina de dar una orden dice "Pendientes". Cada vez que lo escucho decir "pendientes" me da un ataque de risa.

Todo el día tuvimos una Cuba muy lejana enfrente. Hace un rato el capitán nos dio nuestra primer clase de estrellas, Giovanni es mi compañero de clase y ya me aprendí el nombre de varias estrellas pero todavia no distingo la forma de Leo ni creo poder ubicar mañana a la primera la Osa Mayor. Durante la clase me sentí como Rachel en ese capítulo de Friends en el que está viendo su ultrasonido y por más que intenta no logra ver al bebe en el ecograma. Conté el chiste de Paulette y Ricky Martin en la cena y el Segundo Comandante casi se ahoga de risa. Adiós protocolo militar: hola segunda chela del dia. Un haitiano me quiso hacer platica pero mi frances está por los suelos, aunque Junior dice que tengo buen acento. Nel. No lo creo. Solamente se decir los números.

Son las 11 de la noche. Prendo el ipod. Me doy cuenta de que me urge tener playlists nuevas que no me recuerden a nadie mas que a mi y a lo feliz que estoy en este preciso instante. El barco se mueve de un lado al otro y mi propósito es que en tres dias sepa ubicar a la primera todas las estrellas importantes del diagrama de estrellas que me van a regalar y que cuando escuche Dear Prudence deje de tener ganas de llorar. So far, voy bastante bien.

Después de más de 24 horas en altamar llego a la conclusión de que lo chingón de navegar es que uno lleva al maximo la capacidad para perder la nocion del tiempo. Y el silencio. bendito silencio color azul rey.


Pendientes.

2 comentarios:

  1. Muy lindo relato. Sereno, como arrullado por el mar. La misma intensidad de siempre pero con algunos kilos menos de dolor. Aplaudo ese gran avance.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.