domingo, 23 de mayo de 2010
miércoles 21
Me fue fisicamente imposible despertarme para desayunar a las 7 de la mañana. Como a las 8 sonó el teléfono del camarote. Dioshayunteléfonosonando. Pensé que era pesadilla porque llevo tres días sin escuchar ni medio teléfono. Era el capitán/comandante "¿Qué guerita? ¿No piensa venir a desayunar?" Si, si, ya voy. Salí corriendo casi en pijama. Al capitán nadie le dice que no. La Marina no conoce los desayunos ligeros: hoy tocaron enchiladas de cochinita pibil. Sospecho que estos gueyes me quieren usar de boya llegando a Veracruz porque me alimentan como si lo necesitara. El barco bajó la velocidad de 14.6 nudos a 4, quien sabe por qué. El mar se veía más azul todavia. Como a las 11 comenzó el partido de fut México contra Haiti. Durante un día fui la única mujer entre 253 hombres. Ahora soy la única mexicana entre 553 personas. El sótano del barco hizo las veces de cancha de fútbol. Comenzó el partido y los haitianos estaban verdaderamente emocionados. Ya sabemos que fut no conoce fronteras. Los primeros dos partidos los ganamos nosotros. El tercero, ellos. A uno de los delanteros le apodan "Araña", es chaparrito, chaparrito pero corre como la chingada. El capitán le grita "orale Araña, abusado". La estatura promedio del seleccionado haitiano es de 1.70, la del nuestro es 10 centímetros menos. Mete gol Haití y el público se emociona como si fuera la final del mundial, nuevamente. Tan simple que es la alegría proporcionada por un balón y dos porterías. Me recordó la goliza en las eliminatorias de los olímpicos de Beijing y a la cara de idiota de Santiago Fernandez al terminar el partido (¿en dónde juega ahora ese guey? ¿En el equipo de la Anahuac?) Su cara era muy triste, adios Hugol. Me llama la atención que los marinos graban todo lo que pasa, siento que para ellos somos como bichos raros en aparador, todos. Los haitianos y yo. Tengo un cólico espantoso y el Midol ese que me recomendó Lele me está haciendo lo que el viento a Juárez. Me traté de dormir después de comer -aquí se come a la 1- y empecé a alucinar. Creo que en estos días incrementará el odio inusitado que siento hacia todas las playlists de mi ipod. Pobre música qué culpa tiene de que eso haya salido tan mal. Diario pasamos lista dos veces, a las 10 y a las 5. Fue mucho más rápido que ayer. Algunos haitianos ya se están aprendiendo la numeración en español. Se escucha en el sistema de voceo local "oficiales de máquinas favor de presentarse en la central con el jefe". El Jefe de Máquinas me cae perfecto y me da mucha envidia su caja de cereal a la hora del desayuno. A Giovanni le picó una abeja mientras estábamos pajareando en la última cubierta... Qué cómo llegó hasta ahí la abeja cuando vamos a no-se-cuantos-nudos es un misterio. Vimos peces voladores, poquitos. Mañana voy a empezar con el tráfico de películas porque ahora si no vamos a tener mucho que hacer. Todas las noches sirven palomitas después de la cena, es un ritual muy raro. Hoy me perdí del atardecer porque una chava se quejó del corazón y el capitán me mandó a la enfermería a presenciar la revisión, claro, al capitán no se le dice que no. Nunca. Resultó que la chavita llevaba 3 días sin tomar sus medicinas. Que huevos. Por fin me vine a dormir temprano. Estos días del mes son complicados. Creo que además del tráfico de películas, tengo que comenzar con el tráfico de botellas de agua porque ya no me quedan muchas. Viva el contrabando a bordo del buque de guerra.
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en el mar la vida es más sabrosa,
Haití,
perdida en un barco
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"Chaparrito, pero corre como la chingada" es una gran frase, adaptable a muchas situaciones...Un abrazo.Pendientes.
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