Y no ha parado de llover... (diag! soné a canción de Mana).
He estado un poco molesta en los últimos días y por eso no he escrito. En realidad, molesta no es la palabra, así que corrijo: He estado -as jenesaispank said- como jarrito de tlaquepaque en los últimos días.
Así, un simple y vil jarrito de tlaquepaque, Jalisco, que se va a romper a la menor provocación.
Me timaron en el trabajo nuevo, me lo vendieron como algo muy cabrón y nel, puro atole con el dedo porque no hago ni-ma-dres. Otra vez picándome los ojos, leyendo wikipedia y cualquier página de periódico que se me pase por enfrente. Debería hacer mi tesis. Debería hablar por teléfono, pero pequeño detalle, en el H. gobierno no tenemos teléfono. Ah, tampoco tenemos computadora, así que llevo la mía, mucho menos impresora ni aire acondicionado. De fotocopiadora ni hablemos, eso es como del primer mundo. Bueno, por lo menos ya tenemos baño en nuestro piso, antes ni a eso llegábamos. Está peor que el anterior, y eso ya es mucho decir, en el anterior de perdis me pintaba de colores a mi casa a las 6 en punto, cual vil burócrata, aquí, en cambio, soy una burócrata pendeja que se tiene que quedar hasta las 10 de la noche, hora en la que su jefe ya cree prudente que uno se pueda ir a hacer lo que sea que se pueda hacer a esas altas e imprudentes horas.
Odio mi trabajo. Odio no pensar. Odio odiaaaar.
Hoy de plano enloquecí. Me explico.
Tengo una obsesión por los mapas y por ubicar edificios y direcciones en los mapas o en las fotos satelitales o simplemente desde las alturas. Soy la típica que se sienta en la ventana en el avión solo para poder ver la ciudad desde el aterrizaje y empezar con el ahi está mi casa, ahí está el foro sol, ahí está división del norte que tanto odio, ahí están los tribunales, ahi quien sabe que hay y así. Mi lectura preferida es la guía roji y mi paseo predilecto es el mirador de cualquier edificio. Me puedo pasar horas buscando edificios.
Una de las cosas lindas de ese fucking trabajo es la vista, estoy en el piso 14, todas las horas en las que no estoy tratando de hackear el servidor para entrar a Perez Hilton ni buscando significados raros en el diccionario me pongo a ver la ciudad y a buscar edificios. Fui feliz, por ejemplo, cuando descubrí que desde la escalera de emergencia se ve la pista de aterrizaje del aeropuerto (que pedo que la pista siempre es de aterrizaje y no de despegue, otro día hablaré de eso). El caso es que desde el primer día encontré una iglesia enorme que en mi vida había visto, digo, si se ve desde mi oficina ha de tener el tamaño de cualquier catedral europea. Y todos los días me paro en la ventana de la oficina de C y digo "no mames, donde estará esa pinche iglesia" , muy obsesivamente -he notado que con el ocio, mis obsesiones han aumentado de un modo preocupante. Hoy de plano ya no pude más y puse a C (que es mi jefa, by the way) a imprimir toda la guía roji. C es tres años más chica que yo y es la clásica chavita que no se ha salido del recorrido Bosques de las Lomas-oficina, por supuesto que no sabe usar la guía roji -mucho menos la de internet- ni tampoco sabe que hay por donde está la torre de Pemex (mínimo sabe que existe la torre de pemex) y yo grite y grite "C NO MAMES, MUEVE EL MOUSE A LA DERECHAAA, AZCAPOTZALCO ESTÁ A LA DERECHAAAAAA" -pobre loca creyendo que toda la gente sufre de la misma psicosis que yo. Total que ahi me tienen, recortando cuadrantes y pegándolos, imprimimos la mitad de los cuadrantes del oriente de la ciudad y por más que tracé rutas y use mi quesque capacidad de ubicación, no lograba encontrar la puta iglesia enorme esa. Maldita frustración.
Pero el dios de la tecnología nos ama y creó esa maravilla conocida como Google Maps. Me tardé como una hora para descubrir que ese bendito edificio es ni más ni menos que el colegio salesiano y que está en una calle llamada Lago Xochimilco, bien cerquita de Marina Nacional. Ahora podré dormir tranquila y tendré que buscarme otro entretenimiento.
Dios, bendice a Google.