1. Logré conseguir boleto para el estadio. Desde las 6 de la tarde estuve ahí, pajareando con la banda del túnel 34.
2. Me tocó sentarme junto a un guapo, guapo, guapo. Yo ya lo había visto una vez, sentado en mi mesa en el covadonga, pero fue durante mi etapa de odiotodocabrón y ni siquiera lo saludé.
3. Es increíble darse cuenta de que tu estómago todavía puede sentir cosquillitas de emoción.
4. Es más increíble que el guapo te abrace eufóricamente a la hora del gol.
5. Los Pumas ganaron, desgraciadamente sólo por un gol pero ganaron y jugaron como nunca. Así si hay esperanzas.
6. El guapo tiene un nombre de lo más cachondo, una profesión de lo más cachonda, un arete de lo más cachondo, juega de defensa y es capaz de tocar Claro de Luna en el piano. Se postuló para darme clases de piano.
7. El guapo y su amigo, también guapo, me ofrecieron llevarme a mi casa pero antes echarnos unas chelas, así comenzó nuestro recorrido nocturno.
8. El guapo es de esos gueyes a toda madre, que te platican como si te conocieran de toda la vida, que te abren la puerta del coche, te cuidan y no tienen un pedo en llegar a un evento de poesía aburridísimo y convivir con ingleses de sombrerito exótico.
8 bis. El guapo no tiene novia. El guapo no tiene hijos con su novia.
9. El guapo usa lentes de pasta.
10. Hubo un momento en el que pensé que todo estaba perdido con el guapo porque nos llevó a ver a una chica a otro antro. En vez de tirarme al drama como acostumbro, pensé que sería buena idea aprovechar la ocasión en mi favor.
11. A la media hora, el guapo (ya sin el otro amigo guapo) y yo nos fuimos a casa de un amigo mío a seguir echando desmadre. La chica se retorció de coraje.
12. Al guapo le da hipo cuando tiene frío.
12. bis. El guapo me hizo reír a carcajadas durante horas.
13. El guapo llegó, pidió una canción desconocida de Juan Gabriel y la cantó eufóricamente.
14. Al guapo le encanta esta canción. A mi también.
15. A las seis y media de la mañana, caminando con el guapo hacia mi casa, entendí que mi decisión de levantarme fue la correcta.
16. Le notifiqué a ya saben quien, al día siguiente, mi decisión de no volverlo a ver nunca, entre otras cosas. Toda paciencia y toda tolerancia tiene un límite, que casi siempre termina cuando termina el enamoramiento estúpido y aparecen las ojetadas. Me siento liberada.
Tal vez dejarle todo al destino no sea tan mala idea, por más barata que suene la frase. A veces me gusta jugar con la incertidumbre. Vale la pena intentarlo. Regresa el factor sorpresa a mi vida.
Los Pumas, en unas horas, se coronarán por sexta vez en su historia como campeones.

Nos vemos en el ángel, muchachos.